Organizaciones ambientalistas acusaron al gobierno de Claudia Sheinbaum de simular un debate sobre el fracking, tras el anuncio de la creación de un comité técnico-científico para evaluar la extracción de gas no convencional en el país.
De acuerdo con información difundida por la Alianza Mexicana Contra el Fracking, la conformación de este grupo no representaría un ejercicio real de deliberación, sino un intento por legitimar una decisión previamente tomada para abrir la puerta a esta técnica de extracción.
El comité, que se prevé sea encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, surge en medio de un cambio en la postura del gobierno federal respecto al fracking.
Durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, esta práctica fue rechazada por considerarse incompatible con los compromisos ambientales; sin embargo, el actual gobierno ha planteado su posible uso bajo el argumento de fortalecer la soberanía energética.
La organización advirtió que el problema no radica únicamente en la integración del comité, sino en el enfoque de la discusión.
“Un comité cerrado, tecnocrático y sin posibilidad real de concluir que el Estado mexicano debe prohibir el fracking sería una simulación para legitimar una decisión ya tomada”, señaló en un posicionamiento.
Por su parte, la vocera del colectivo, Alejandra Jiménez, sostuvo que el fracking no puede reducirse a un tema técnico, ya que implica decisiones de carácter político, ambiental, territorial y de derechos humanos.
Alertó que delegar el análisis a especialistas puede generar la percepción de neutralidad, pese a los riesgos asociados.
Entre las principales preocupaciones, los ambientalistas mencionan el alto consumo de agua, la posible contaminación de acuíferos, las fugas de metano y los impactos en la salud de las comunidades.
Asimismo, advirtieron que avanzar en esta técnica implicaría profundizar el modelo energético basado en combustibles fósiles.
El debate se da en un contexto donde México enfrenta una creciente demanda de gas natural, mientras la producción nacional ha disminuido y las importaciones, principalmente desde Estados Unidos, han aumentado.
Ante este panorama, el fracking ha sido planteado como una alternativa para reducir la dependencia energética.
No obstante, las organizaciones insistieron en que la legitimidad del comité dependerá de su apertura, transparencia y capacidad real de cuestionar la viabilidad del fracking, incluyendo la posibilidad de recomendar su prohibición.
De lo contrario, advirtieron, se trataría de un mecanismo para respaldar una política ya definida.
Finalmente, señalaron que la instalación del comité será clave para determinar si se trata de un ejercicio genuino o de una simulación, al insistir en que la discusión de fondo no es cómo implementar el fracking, sino si el país debe asumir los costos ambientales y sociales que implica. (Mas).






