Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Sheinbaum: Dos años de una relación a distancia
El próximo 1 de octubre, Claudia Sheinbaum cumplirá dos años de haber asumido la Presidencia de la República y hay un dato que llama poderosamente la atención, que en todo este tiempo, aún no ha sostenido un encuentro en la Casa Blanca con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump.
Y no es un asunto menor, EU es el principal socio comercial de México y ambos países mantienen una relación económica estratégica, particularmente ahora que el tratado comercial se encuentra bajo revisión.
Pero, hasta ahora, ni Sheinbaum ha ido a la Casa Blanca para reunirse con Trump, ni el mandatario estadounidense ha venido a México. Ni lo uno ni lo otro.
Tampoco parece existir, al menos públicamente, demasiada prisa de alguno de los dos por romper esa distancia.
Por el contrario, Trump ha aprovechado cada oportunidad para lanzar críticas contra México y contra la propia presidenta.
La más reciente ocurrió frente a la prensa, cuando, al referirse a la relación comercial, redujo las exportaciones mexicanas a productos como los tamales y los jitomates.
Mientras tanto, Sheinbaum insiste en que mantiene una comunicación cordial con Trump, particularmente a través de sus conversaciones telefónicas, y sostiene que existe coordinación y cooperación entre ambos gobiernos.
El problema es que el discurso contrasta con el tono que en lo público hace el mandatario estadounidense.
Trump continúa utilizando a México como uno de sus principales temas políticos y de seguridad. Habla de los cárteles, del tráfico de drogas, de la seguridad fronteriza y cuestiona, una y otra vez, la capacidad del gobierno mexicano para enfrentar al crimen organizado.
Incluso la declaración de los cárteles como organizaciones terroristas y la presión estadounidense sobre funcionarios y actores políticos presuntamente relacionados con organizaciones criminales han elevado todavía más la tensión de la relación bilateral.
Y mientras todo esto ocurre, la relación entre ambos gobiernos parece mantenerse fundamentalmente a distancia.
Sheinbaum y Trump incluso coincidieron en Estados Unidos durante la final de la Copa Mundial de Futbol 2026, pero aquel encuentro no terminó convirtiéndose en una reunión bilateral como las que el presidente estadounidense ha sostenido con mandatarios de otros países en la Oficina Oval.
La pregunta entonces es ¿quién gana y quién pierde con esta relación a distancia entre México y EU?
Y es que los discursos sobre coordinación, cooperación y buena comunicación telefónica en los hechos lo que muestran es una relación marcada por la tensión, las diferencias públicas y, hasta ahora, por una ausencia que resulta difícil pasar por alto, la de un encuentro cara a cara entre los dos mandatarios.
Mientras ninguno parece dispuesto a dar el primer paso, la pregunta sigue siendo ¿hasta cuándo puede sostenerse una relación estratégica entre dos países sin que sus presidentes se sienten frente a frente?







