Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Ariadna cierra la puerta a los “malos antecedentes”
El reciente mensaje de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, inevitablemente tendrá repercusiones en el caso de Tabasco, particularmente en el municipio de Centro rumbo a las elecciones de 2027.
La dirigente morenista fue contundente al advertir que ganar una encuesta interna no será suficiente para obtener la candidatura.
“Quien gane la encuesta y tenga malos antecedentes, no será candidato”, sentenció.
Y fue más clara al señalar que Morena no permitirá que sus candidatos tengan “cuentas pendientes, un pasado cuestionable” o “vínculos inconfesables”.
El mensaje adquiere especial relevancia en Centro, donde la contienda interna comienza a perfilarse entre dos trayectorias políticas.
Uno de los perfiles cuestionados es el de Jorge Bracamonte, a quien se le señala por haber tenido militancia en el PRI y posteriormente en el PRD además de formar parte del gobierno de Arturo Núñez Jiménez antes de incorporarse a Morena.
A ello se suma la cercanía política que mantuvo con el exgobernador y actual senador Adán Augusto López Hernández, hoy cuestionado por la relación con su exjefe policiaco, Hernán Bermúdez Requena, presunto líder del grupo criminal La Barredora además de acusaciones por tráfico de hidrocarburo.
Cuando López Hernández era candidato a la gubernatura en el 2018, Jorge Bracamonte le coordinó su campaña en el municipio de Centro y posteriormente se la jugó con el exsecretario de Gobernación como “corcholata” presidencial.
No se trata de descalificar por decreto a nadie, pero el mensaje de la dirigencia nacional establece cuál debe ser el procedimiento a seguir: revisar los perfiles, sus antecedentes y cualquier posible vínculo que pudiera resultar incompatible con una candidatura de Morena.
Vamos, si Morena pretende ser congruente con lo dicho por su dirigencia nacional, la definición en Centro no puede reducirse únicamente al resultado de una encuesta, tendrá que considerar también la trayectoria, la conducta pública y los antecedentes de quienes aspiren a representar al partido.
En el otro extremo se encuentra Daniel Casasús Ruz, un perfil que al interior del partido es visto como un morenista de origen, identificado con el trabajo territorial y sin antecedentes de haber militado en otras fuerzas políticas.
Así las cosas, mientras unos tendrán que explicar su pasado político, sus alianzas y las razones de sus anteriores cambios de camiseta, otros buscarán presentarse como parte de una generación que creció políticamente dentro de Morena y que pretende continuar con el proyecto de transformación desde el territorio.
La propia Ariadna Montiel estableció que no bastará con ganar una encuesta si después aparecen malos antecedentes.
Además, anunció que Morena no solamente realizará revisiones internas, sino que solicitará información a las áreas federales de seguridad para descartar vínculos delictivos o actos de corrupción entre quienes pretendan convertirse en candidatos.
Eso significa que la competencia por Centro tendrá que pasar, tarde o temprano, por el filtro de los antecedentes.
Y ahí Morena tendrá que demostrar que sus propias reglas aplican para todos, que la decisión será mucho más que escoger un nombre, es decir qué tipo de perfil quiere el movimiento para gobernar la capital tabasqueña.







