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Encuestas ya no bastan

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Encuestas ya no bastan

Con la llegada de Ariadna Montiel a la dirigencia nacional de Morena, las reglas del juego rumbo a las elecciones de 2027 comenzaron a cambiar en la selección de candidatos.

La exsecretaria de Bienestar modificó el tono del discurso al asumir las riendas del partido, dejando claro que las encuestas ya no serán el único criterio para quienes aspiren a un cargo de elección popular.

“Y desde ahora, un aviso para quienes aspiren a ser coordinadores de la defensa de la transformación y quieran ser candidatos: deben tener una trayectoria impecable.
Así que escuchen bien: si tenemos certeza de que alguien cometió un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato”.

El mensaje tiene destinatarios en las elecciones de gobernador de 17 estados, así como en las candidaturas a diputaciones locales, federales y presidencias municipales.

Pero además, habrá un segundo filtro.

La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, adelantó que previo y durante el proceso interno de selección se realizarán consultas formales a instancias como la UIF y la Fiscalía General de la República para detectar posibles señalamientos o investigaciones contra aspirantes.

Es decir, Morena ahora sí buscará “tomar nota” de cualquier sospecha pública, política o social que pueda poner en duda la integridad de sus futuros candidatos.

A ello se suma otro criterio que comienza a perfilarse dentro del partido, la apuesta por perfiles “nativos”, con arraigo social y comunitario, por encima de figuras únicamente rentables en términos electorales.

Y es que, de acuerdo con Citlalli Hernández, en el pasado se privilegió a personajes altamente competitivos, aunque cargaran con negativos frente a la ciudadanía.

La lógica ahora parece distinta, ya no bastará con ser conocido o encabezar encuestas.

Si un aspirante arrastra cuestionamientos públicos o desgaste político, difícilmente será considerado la mejor carta para competir bajo las siglas de Morena.

La pregunta obligada es ¿cuántos personajes, acostumbrados a ganar encuestas y operar estructuras, terminarán quedándose en el camino rumbo a 2027? Ya se verá.