El director general del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), Octavio Romero Oropeza, utilizó este lunes la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum para defenderse de los cuestionamientos sobre su patrimonio y dirigir críticas contra Reforma, El Universal y TV Azteca, medios a los que responsabilizó de difundir información que consideró incorrecta sobre sus ingresos y propiedades.
De acuerdo con información publicada por Infobae, Romero Oropeza calificó las publicaciones en su contra como una campaña de difamación y sostuvo que los señalamientos sobre un supuesto salario superior al de la presidenta, así como los cálculos relacionados con el valor de algunas de sus propiedades, parten de comparaciones y datos que, según su versión, fueron presentados de manera equivocada.
La controversia se originó a partir de reportes periodísticos sobre la declaración patrimonial del funcionario, documento que previamente había sido clasificado como confidencial.
Las publicaciones señalaron que Romero reportó durante 2025 un ingreso bruto anual de 2 millones 261 mil 994 pesos, cantidad que fue contrastada con las percepciones de Sheinbaum y presentada en algunas coberturas como superior a la correspondiente a la mandataria.
Romero rechazó esa interpretación y aseguró que su remuneración se encuentra dentro del tabulador establecido para los servidores públicos federales.
Durante su exposición afirmó que el ingreso bruto anual de Sheinbaum ascendió a 2 millones 302 mil 152 pesos, mientras que el suyo fue de 2 millones 261 mil 994 pesos, ambos antes del pago de impuestos, por lo que sostuvo que recibe menos que la titular del Ejecutivo federal.
El funcionario también cuestionó la manera en que los medios calcularon el valor de diversos terrenos de su propiedad ubicados en Tabasco; explicó que dos de esos bienes fueron adquiridos varias décadas atrás, uno en 1984 y otro en 1992, antes de que ocupara los cargos públicos de mayor relevancia que ha desempeñado durante su trayectoria.
Entre las propiedades mencionó un predio rústico de 49 hectáreas localizado en Cunduacán, Tabasco, comprado en 1984 por un millón de pesos. Romero argumentó que las cantidades registradas en las escrituras estaban expresadas en viejos pesos y que esa circunstancia habría provocado interpretaciones erróneas sobre el valor real de los terrenos.
Según sus cálculos, el valor actualizado conjunto de esos predios sería de alrededor de 6.8 millones de pesos y no de más de 28 millones, como aseguró que se manejó en algunas publicaciones. Con esa explicación, el titular del Infonavit buscó desacreditar las estimaciones difundidas sobre el tamaño de su patrimonio y presentó cifras y fechas para sostener que los bienes tienen un origen anterior a buena parte de su carrera en el servicio público.
Romero Oropeza se refirió además a una vivienda ubicada en Tlalpan, en la Ciudad de México, cuya adquisición también fue objeto de cuestionamientos. Explicó que el inmueble fue comprado en 2001 mediante un crédito otorgado por Banamex y rechazó que haya sido adquirido mediante un pago de contado, como dijo que se sugirió en algunas de las informaciones periodísticas.
Sobre dos departamentos de 74 metros cuadrados adquiridos el mismo día durante 2018, sostuvo que fueron comprados en preventa cuando el edificio todavía se encontraba en etapa de construcción. Añadió que esa modalidad permitió obtenerlos a un precio menor y que terminaron de ser pagados dos años después mediante créditos hipotecarios contratados con Bancomer.
El director del Infonavit también negó poseer bienes de lujo que no hayan sido declarados y defendió el origen de su patrimonio. “No tengo auto (…) nunca, jamás en mi vida he comprado joyas. Yo no provengo de una familia con esas costumbres ni con ese nivel socioeconómico”, afirmó durante su intervención en Palacio Nacional.
Romero aseguró que sus declaraciones patrimoniales han sido presentadas a lo largo de los años y sostuvo que el tamaño de su patrimonio prácticamente no ha aumentado durante ese periodo. Su defensa, sin embargo, se concentró no solamente en explicar sus bienes, sino también en señalar directamente a los medios que publicaron los cuestionamientos y acusarlos de desarrollar una ofensiva para afectar su imagen.
La polémica incluye además el momento en que fue presentada la información patrimonial. Reforma reportó que una declaración de Romero habría sido entregada fuera de los plazos establecidos en la Ley General de Responsabilidades Administrativas y que el Comité de Transparencia del Infonavit determinó el 13 de julio clasificar como confidencial la documentación patrimonial del funcionario.
Posteriormente, Romero presentó otra declaración fechada el 7 de septiembre, después de que Sheinbaum planteara públicamente la necesidad de transparentar su información. La controversia colocó nuevamente bajo escrutinio tanto los bienes del funcionario como los procedimientos empleados para hacer pública su situación patrimonial.
Sheinbaum permitió que el director del Infonavit utilizara la conferencia presidencial para responder a los señalamientos y, en ese mismo contexto, también cuestionó el comportamiento de algunos medios de comunicación, a los que ha definido como propaganda de la derecha. La comparecencia terminó así convertida en una defensa de Romero y, al mismo tiempo, en una confrontación pública con las empresas periodísticas que han investigado y difundido información sobre su patrimonio. (Mas).







