GUERRERO.— Un operativo de seguridad en los municipios de Quechultenango y Mochitlán, Guerrero, derivó en bloqueos y enfrentamientos entre pobladores y elementos de las fuerzas de seguridad, en una jornada en la que inicialmente se reportó la retención y desarme de 29 militares y policías.
Sin embargo, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, aclaró este viernes que más que una retención, los elementos fueron rodeados e impedidos para salir de la zona por grupos de pobladores.
De acuerdo con el funcionario, elementos del Ejército, Guardia Nacional, Fiscalía General de la República y policías estatales realizaban acciones de seguridad cuando un grupo de aproximadamente 60 personas intentó impedir su ingreso a Quechultenango.
Posteriormente, otro grupo de pobladores rodeó a los elementos que se encontraban en instalaciones utilizadas como base de operaciones, lo que generó una situación de tensión durante varias horas.
En Mochitlán se registró una confrontación en la que un teniente coronel sufrió una lesión en una mano provocada por un machete. Además, un sargento y un soldado fueron golpeados. Las autoridades reportaron que las lesiones no fueron de gravedad.
Durante los disturbios también fue incendiada una patrulla de la Guardia Nacional y se registraron daños a vehículos oficiales.
Finalmente, los elementos de seguridad lograron salir de Quechultenango con el respaldo de un segundo contingente de fuerzas federales y estatales.
La zona donde ocurrieron los hechos es considerada de influencia del grupo criminal conocido como Los Ardillos. No obstante, hasta el momento las autoridades no han señalado oficialmente que dicha organización haya participado directamente en las agresiones.
La Fiscalía General del Estado de Guerrero inició una investigación para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades por las agresiones y daños registrados durante el operativo.
El episodio ocurre en una región donde autoridades federales y estatales mantienen operativos para contener las actividades de grupos delictivos y reforzar la seguridad de las comunidades.







