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Aldana, cada vez más lejos del poder: Sheinbaum lo vuelve a relegar

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La exclusión de Ricardo Aldana Prieto de la reciente gira de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por Veracruz confirma lo que desde hace meses se percibe en los círculos políticos y petroleros, que el líder sindical ya no ocupa un lugar privilegiado en la toma de decisiones de Pemex ni en el entorno cercano del poder federal.

Durante la visita presidencial del pasado 5 de junio al Complejo Petroquímico La Cangrejera, en Coatzacoalcos, donde se anunció una importante inversión para la rehabilitación de la infraestructura productiva, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) brilló por su ausencia.

No hubo invitación pública, no apareció en las fotografías oficiales y tampoco fue mencionado durante los discursos. Un hecho que, tratándose del dirigente del sindicato más importante de la industria energética nacional, difícilmente puede considerarse una simple omisión protocolaria.

El primer indicio de distanciamiento se observó el pasado 18 de marzo durante la ceremonia del 88 aniversario de la Expropiación Petrolera, celebrada en Pueblo Viejo, Veracruz. En esa ocasión, Aldana tampoco integró el presídium ni recibió el reconocimiento político que históricamente se otorgaba al líder sindical petrolero en actos de esta naturaleza.

Durante décadas, la relación entre los gobiernos federales y la dirigencia del STPRM fue una pieza central del engranaje político de Pemex. Hoy, sin embargo, esa dinámica ha cambiando.

El nuevo director general de Pemex, Juan Carlos Carpio Fragoso, ha recorrido diversas instalaciones estratégicas para delinear la nueva ruta operativa y energética de la paraestatal, ha visitado los complejos petroquímicos La Cangrejera, Morelos y Cosoleacaque; la planta de fertilizantes ProAgro en Escolín, así como el campo Bakté en Tabasco y en ninguna de estas actividades ha figurado el dirigente sindical.

La ausencia reiterada de Aldana en eventos clave alimenta la percepción de que su influencia dentro de Pemex se ha reducido significativamente. Más aún cuando la actual administración federal ha insistido en construir una narrativa de combate a la corrupción y saneamiento institucional.

Y no es para menos, el dirigente petrolero enfrenta un desgaste político derivado de investigaciones periodísticas que han puesto bajo escrutinio las actividades empresariales de sus hijos.

En diciembre pasado, una investigación de N+ Focus reveló que Ricardo y Luis Antonio Aldana Patrón participaron en operaciones de comercialización de combustibles que derivaron en contratos gubernamentales por más de mil 600 millones de pesos.

De acuerdo con la investigación, la Secretaría de la Defensa Nacional habría otorgado 42 contratos por adjudicación directa entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024, por un monto superior a mil 557 millones de pesos. Otras dependencias federales habrían sumado contratos adicionales por más de 56 millones de pesos.

El reportaje señala que dichas operaciones se realizaron mediante la empresa Gas Azul de Nogales S.A. de C.V., dedicada al comercio y transporte de hidrocarburos, y que los hijos del dirigente sindical habrían participado a través de un esquema empresarial diseñado para evitar aparecer directamente como beneficiarios de los contratos.

Aunque hasta el momento no existe una resolución judicial que determine responsabilidades, el caso ha contribuido a erosionar la imagen pública de Aldana y a convertirlo en una figura incómoda dentro de una administración que busca proyectar un mensaje de transparencia y combate a los privilegios.

Por ello, más que una ausencia protocolaria, la exclusión del líder petrolero en los eventos presidenciales responde más a una decisión política deliberada.

Y eso tiene que ver con la falta de invitaciones, menciones y su participación en espacios públicos lo que significa que Ricardo Aldana ya no forma parte del círculo de influencia que durante años acompañó a la dirigencia sindical petrolera.

La cuestión no es si existe distanciamiento entre el gobierno federal y el líder del STPRM, la evidencia pública apunta a que sí. La verdadera incógnita es hasta dónde llegará esa ruptura y cuáles serán sus consecuencias en la sucesión interna del sindicato más poderoso de Pemex.