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Los XV del escándalo

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Los XV del escándalo

La fastuosa fiesta de quince años celebrada el sábado en Villahermosa, que rápidamente se volvió viral por el despliegue de lujo y la presencia de artistas de talla nacional e internacional, reveló algo más que un simple festejo familiar, el perfil y los vínculos del empresario que financió el evento.

El padre de la quinceañera, Juan Carlos Guerrero Rojas, no figura como un personaje público de alto perfil, pero su nombre aparece en registros empresariales y documentos relacionados con negocios en el sector petrolero y con instituciones públicas que estuvieron bajo la lupa por el desvío de recursos federales.

Guerrero Rojas aparece como accionista de la empresa Petroservicios Integrales México S.A. de C.V., firma dedicada a servicios vinculados a la industria petrolera. En esa sociedad empresarial comparte participación con Héctor Peralta Grappin, exdiputado local y expresidente municipal de Comalcalco por el PRD.

El perredista Peralta Grappin dejó el cargo con una cuenta pública reprobada, y pese a ello ha manifestado su intención de volver a competir por la alcaldía de ese municipio en el proceso electoral de 2027.

La relación empresarial entre ambos coloca a Guerrero Rojas dentro de un círculo político y económico que durante años ha operado alrededor de contratos vinculados a la industria petrolera en Tabasco, uno de los estados donde históricamente se han concentrado recursos y negocios asociados a Petróleos Mexicanos (Pemex).

Pero el nombre del empresario y padre de la quinceañera también aparece ligado a otro capítulo polémico de la administración pública.

Guerrero Rojas fue funcionario del Instituto Tecnológico Superior de Comalcalco durante años en los que diversas instituciones educativas firmaron convenios con dependencias federales y empresas productivas del Estado.

Ese periodo coincide con el esquema de triangulación de recursos que posteriormente sería conocido como “La Estafa Maestra”, uno de los mayores escándalos de corrupción documentados en el país.

De acuerdo con informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el Instituto Tecnológico de Comalcalco participó entre 2015 y 2016 en contratos simulados con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU).

En esos convenios se desviaron aproximadamente 168 millones de pesos, recursos que fueron transferidos a empresas subcontratadas que posteriormente no lograron comprobar la realización de los servicios contratados.

Dentro de ese mismo contexto, Pemex Exploración y Producción presentó una demanda en la que aparece mencionado Guerrero Rojas, lo que lo ubica dentro del entramado administrativo y contractual de aquellos años.

Aunque hasta ahora no se ha informado de responsabilidades penales directas en su contra, la coincidencia entre esos antecedentes y la ostentosa celebración que protagonizó su familia ha despertado cuestionamientos en redes sociales y en la opinión pública sobre el origen de las fortunas que se exhiben en eventos de ese nivel.

La fiesta, que reunió artistas, producción escénica y un despliegue logístico poco común incluso para celebraciones privadas de alto nivel, se convirtió en un fenómeno que se viralizó en las redes sociales.

Pero más allá del espectáculo, el contraste entre el lujo exhibido y los antecedentes empresariales y administrativos que aparecen en torno a quien lo financió fue lo que más acaparó el debate en medios de comunicación.

Y es que en un estado donde durante décadas los negocios ligados al petróleo han estado estrechamente vinculados con la política, la celebración de los llamados “XV más lujosos del país” terminó sacando a la superficie nombres, sociedades empresariales y episodios que vuelven a colocar bajo la lupa la relación entre poder, dinero y contratos públicos.