Colima, Col.- El acto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum en Colima, como parte de su gira nacional para informar sobre los resultados de su Segundo Informe de Gobierno, estuvo marcado por protestas, abucheos y gritos de “¡Fuera!”, principalmente de ciudadanos inconformes con la ampliación del Puerto de Manzanillo.
La manifestación se registró este sábado 5 de septiembre en la Unidad Deportiva María Morelos y Pavón, donde alrededor de 300 pescadores, salineros, ambientalistas y ciudadanos participaron en la movilización impulsada por el movimiento Salvemos Cuyutlán.
Los inconformes utilizaron pancartas y consignas para expresar su rechazo al proyecto de ampliación portuaria, al considerar que podría afectar la Laguna de Cuyutlán, así como actividades productivas como la pesca y la producción de sal.
Durante su intervención, Sheinbaum reconoció la presencia de los manifestantes y planteó que sus demandas serían escuchadas una vez concluido el evento, siempre que permitieran continuar con el acto.
Sin embargo, las protestas continuaron y la mandataria terminó calificando a los inconformes como “irrespetuosos” y posteriormente los señaló como “infiltrados del PRIAN”. También pidió evitar cualquier confrontación y aseguró que su gobierno no caería en provocaciones.
La acusación provocó una respuesta de algunos de los manifestantes. Integrantes de organizaciones participantes rechazaron pertenecer a la oposición y sostuvieron que su presencia en el evento obedeció exclusivamente a su rechazo al proyecto portuario y a la defensa de la Laguna de Cuyutlán.
La tensión aumentó cuando, durante la protesta, una activista denunció que un hombre intentó arrebatarle el megáfono con el que expresaba las demandas del colectivo, lo que generó un intercambio de reclamos entre manifestantes y simpatizantes de Morena.
Aunque la presidenta había ofrecido atender personalmente a los inconformes al finalizar el acto, el encuentro finalmente no se concretó. Las demandas fueron recibidas por personal de la Presidencia antes de que Sheinbaum abandonara el lugar.
La protesta coloca nuevamente bajo los reflectores el proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo y el futuro de la Laguna de Cuyutlán, un conflicto en el que ambientalistas, pescadores y productores salineros demandan mayor participación y diálogo antes de que avance la obra.







