Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Morena, ¿sin control?
A poco más de un año de las elecciones de 2027, Morena atraviesa una etapa de tensiones internas que han expuesto sus divisiones y pusieron en evidencia un marcado golpeteo político entre distintas corrientes y liderazgos.
Los recientes hechos muestran que el proceso de reacomodo de los grupos al interior del vinotinto no han sido nada pacíficos, y que diversos actores pugnan por definir su lugar en la futura contienda electoral.
Desde finales de 2025 y en lo que va de 2026, se ha registrado una creciente pugna entre “morenistas puros”, fieles a la ortodoxia ideológica del de Macuspana, y otros más pragmáticos o asociados a figuras con aspiraciones propias de poder provenientes de otros partidos como el PRI o el PAN.
Este enfrentamiento se observa sobre todo en la disputa por candidaturas, control político y alianzas con partidos aliados como el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo previo a la reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum.
La pugna se ha dado por estados clave, donde habrá elecciones en el 2027, lo que ha generado acusaciones de uso de recursos públicos y campañas anticipadas.
Pero además, se ha visto cómo estas tensiones se traducen en acusaciones cruzadas y disputas que podrían debilitar al partido de cara a las elecciones intermedias en que también se renovará la Cámara de San Lázaro y donde Morena corre el riesgo de perder la mayoría.
Tras el escándalo por la caída del otrora poderoso Adán Augusto López Hernández que fue obligado a dejar la coordinación en el Senado se han suscitado otros episodios en Morena que han acaparado la agenda nacional de manera mediática.
Como el caso de la confrontación entre Layda Sansores San Román, gobernadora de Campeche, y Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados.
Sansores acusó públicamente a Monreal de entrometerse en la política de su estado y de favorecer intereses que, dijo, perjudican su gobierno y al propio partido. Y lo hizo con palabras duras cuando le pidió que “cuidara su chiquero”.
En contraste Monreal apeló a la unidad y evitar provocaciones, aunque reconoció que Morena enfrenta conflictos suficientes como para no añadir más fracturas públicas.
En paralelo su hermano Saúl Monreal se han empeñado en buscar la candidatura al gobierno de Zacatecas el próximo año aún y a pesar que la presidenta Sheinbaum impulso medidas contra el nepotismo que buscan limitar la sucesión familiar de cargos públicos.
La polémica salida de Marx Arriaga Navarro de su cargo como Director General de Materiales Educativos en la Secretaría de Educación Pública (SEP) es otro foco de atención y también ha sido interpretado como un síntoma de fracturas internas.
Todo lo anterior, ha alimentado la percepción de que Morena carece de un mando interno que ordene y contenga los conflictos.
Y aunque la presidencia de Sheinbaum aparentemente mantiene la cohesión formal del partido y sus aliados, la multiplicidad de figuras con proyección nacional y regional muestran que el reacomodo de fuerzas aún no encuentra un árbitro claro que impida que estos golpes de poder escalen en fracturas mayores.






