Con goles del debutante Mateo Chávez, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo, la Selección Mexicana venció 3-0 a Chequia en el Estadio Ciudad de México para cerrar la Fase de Grupos con paso perfecto.
Aunque ya había asegurado el liderato del Sector A, México selló los 9 puntos. Esas 9 unidades que se le negaron en Corea-Japón 2002 y en Rusia 2018 tras iniciar con par de triunfos, y que tampoco pudo conseguir jugando en casa en 1970 y 1986.
Podrán gustar o no las formas, pero el México de Javier Aguirre rompió sus propios límite. Al técnico le salió la apuesta de sacudir el cuadro titular y darle descanso a hombres de hierro como Jesús Gallardo, Johan Vásquez, Erik Lira, Raúl Jiménez o el apercibido Brian Gutiérrez, lo que de paso le dio su primera titularidad mundialista a Gil Mora y a Guillermo Martínez, para competir en el juego aéreo.
La Selección Mexicana tuvo que sobreponerse a un primer tiempo en el que Chequia dictó las condiciones. En apenas 32 minutos, los visitantes ya habían realizado cinco disparos sin respuesta local; el más peligroso nació de los botines de Denis Visinsky, con un balón que pasó rozando el poste.
Qué tan desesperada estaba la afición que soltó el primer grito homofóbico al minuto 9, seguido de un tibio e incómodo Cielito Lindo y una ola que ni siquiera pudo darle la vuelta completa a la grada.
Qué tan mal jugaba el equipo que la tribuna celebró una falta que Luis Romo consiguió a 30 metros de la portería. De ahí surgió una chilena descompuesta de Israel Reyes, que también fue aplaudida. Al menos, México dio señales de vida.
Tomar la iniciativa no le estaba funcionando al Tri, cuyo mediocampo, sumamente impreciso, lucía desconectado de los atacantes. ¿Cómo lo resolvió? Al contragolpe.
Romo aguantó el balón entre tres checos y lo filtró para la descolgada de Chávez, quien escapó solo y definió con la calma del más experimentado de los delanteros, al 55′, haciendo explotar el estadio.
Al 61′, en otra transición, Quiñones se encontró con el balón tras una serie de rebotes y lo mandó a las redes, con mérito para el esfuerzo de Jorge Sánchez.
Si para entonces el Ciudad de México era un hervidero, casi se cae al 90+3′, cuando Fidalgo marcó el tercero.
Por supuesto que hubo tiempo para el homenaje a Guillermo Ochoa, quien, vitoreado por más de 80 mil almas, entró de cambio para jugar el cuarto de sus seis Mundiales.
El histórico Tri espera rival para los Dieciseisavos de Final. (Reforma).











