La calificadora HR Ratings redujo la calificación de la deuda soberana de largo plazo de México, al pasarla de HR BBB+ (G) a HR BBB (G) —una reducción en su calificación de riesgo crediticio— debido al deterioro de los principales balances fiscales y a una revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento económico. La agencia mantuvo la Perspectiva Estable y ratificó la calificación de corto plazo, de acuerdo con su evaluación de deuda soberana correspondiente a octubre de 2026.
De acuerdo con el Reporte de Calificación de Deuda Soberana de México de HR Ratings, la decisión responde a las presiones persistentes sobre las finanzas públicas, el aumento previsto de la deuda del sector público y un entorno económico con un dinamismo menor al esperado. La calificadora considera que estos factores limitarán la capacidad del país para mejorar sus indicadores fiscales durante el periodo de proyección.
En materia de crecimiento, HR Ratings ajustó su estimación promedio de expansión real anual de la economía mexicana a 1.50 por ciento, desde el 1.85 por ciento previsto en su evaluación anterior. La modificación refleja el comportamiento moderado de la actividad económica durante los últimos años, así como la debilidad de la inversión y los obstáculos para elevar la productividad y fortalecer la generación de empleo formal.
La agencia también identificó la incertidumbre comercial con Estados Unidos como uno de los elementos que afectan las decisiones de inversión de las empresas. Entre los factores considerados se encuentra el proceso de revisiones periódicas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya vigencia está prevista hasta 2036, situación que mantiene cautela entre los agentes económicos ante las condiciones futuras del intercambio comercial regional.
En el ámbito monetario, el Banco de México mantiene una postura cautelosa, con una tasa de interés de referencia de 6.50 por ciento. Según las cifras incluidas en el reporte, la inflación subyacente se ubicó en 3.21 por ciento anual en septiembre de 2026, mientras que la inflación general permaneció cerca de 4.30 por ciento, presionada, entre otros factores, por los precios internacionales de los energéticos.
El documento señala que el encarecimiento de las materias primas energéticas, incluido el petróleo crudo de referencia WTI, que superó los 100 dólares por barril, representa un riesgo para la trayectoria de los precios. Bajo estas condiciones, la convergencia de la inflación hacia la meta de 3 por ciento establecida por el banco central se ha pospuesto hasta el último trimestre de 2027, lo que limita el margen para una relajación más rápida de las condiciones monetarias.
En cuanto a las finanzas públicas, HR Ratings destacó que México registró déficits primarios por quinto año consecutivo en 2025. La calificadora prevé que este indicador permanezca en terreno negativo durante todo el periodo de proyección, con un promedio de menos 0.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Entre las causas identifica la rigidez del gasto gubernamental, particularmente en programas sociales, servicios personales y otras obligaciones presupuestarias, cuyo crecimiento supera al de los ingresos públicos.
La trayectoria de la deuda constituye otro de los principales factores considerados para reducir la calificación. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), indicador que representa la medida más amplia de la deuda pública neta, cerró 2025 en 52.6 por ciento del PIB. Para 2026, HR Ratings proyecta que aumentará a 54.5 por ciento, cifra que se encuentra 0.8 puntos porcentuales por encima de la estimación contemplada en su revisión anterior.
Las proyecciones de la agencia apuntan a que el endeudamiento continuará incrementándose en los siguientes años, hasta alcanzar 61.2 por ciento del PIB en 2030 y 65.6 por ciento en 2033. Esta trayectoria refleja las presiones derivadas de los déficits fiscales, el costo de las obligaciones financieras y las limitaciones para ampliar los ingresos públicos a un ritmo suficiente para compensar el gasto.
El costo financiero de la deuda también representa una carga creciente para el presupuesto federal. Aunque el Gobierno ha recurrido a operaciones de recompra y refinanciamiento para mejorar las condiciones de sus obligaciones, HR Ratings estima que el costo efectivo de la deuda del Gobierno Federal se ubicará en 7.0 por ciento. En términos del PIB, el costo financiero total alcanzaría 3.7 por ciento en 2026 y llegaría a un máximo de 4.0 por ciento en 2027, con un promedio de 3.9 por ciento durante el resto del horizonte de proyección.
Respecto a Petróleos Mexicanos (Pemex), la calificadora reconoció las medidas adoptadas por el Gobierno Federal para reducir la presión financiera de la empresa productiva del Estado. Los esquemas de apoyo y financiamiento han contribuido a disminuir la deuda bruta, atender vencimientos con mayor holgura y permitir que Pemex presente balances financieros positivos dentro de la contabilidad fiscal.
Sin embargo, HR Ratings advirtió que estos avances no serían suficientes para eliminar la dependencia de los recursos gubernamentales destinados al pago de las obligaciones financieras de la petrolera. De acuerdo con las estimaciones de la agencia, Pemex necesitaría mantener el respaldo del Gobierno Federal al menos hasta 2029, lo que constituye una fuente adicional de presión para las finanzas públicas.
La calificadora también identificó riesgos relacionados con un crecimiento económico persistentemente inferior a 1.0 por ciento en el largo plazo. Un desempeño de esa magnitud podría debilitar aún más la recaudación y deteriorar los indicadores de déficit y deuda neta, lo que abriría la posibilidad de nuevas acciones negativas sobre la calificación soberana de México.
En la evaluación también se consideraron los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), así como los mecanismos establecidos por el Gobierno para mitigar los riesgos asociados. HR Ratings mantuvo estos factores en niveles promedio, sin aplicar ajustes adicionales a la calificación por este concepto.
La reducción de la nota de largo plazo y la permanencia de la Perspectiva Estable reflejan, en conjunto, una evaluación en la que las presiones fiscales y las menores expectativas de crecimiento adquieren mayor relevancia. La evolución de la deuda pública, el costo financiero, la capacidad de generación de ingresos y las necesidades de apoyo a Pemex serán elementos centrales para determinar el comportamiento futuro de los indicadores crediticios del país. (Mas).







