En México, el 44 por ciento de las víctimas de trata de personas son niñas, niños y adolescentes, mientras que siete de cada 10 personas afectadas por este delito son mujeres. Organizaciones civiles y especialistas alertaron que, en el caso de los menores de edad, el principal mecanismo de captación ocurre dentro del propio entorno familiar y que la explotación se ha extendido de manera creciente al ámbito digital.
De acuerdo con el reportaje publicado por Animal Político, Gabriela González García, directora encargada del Programa Nacional contra la Trata de Personas del Consejo Ciudadano, señaló que el denominado «enganche intrafamiliar» predomina entre las víctimas menores de edad, a diferencia de las mujeres adultas, quienes con mayor frecuencia son captadas mediante falsas ofertas de empleo o relaciones sentimentales basadas en el engaño.
La funcionaria explicó que el delito ha evolucionado en los últimos años hacia plataformas digitales, situación que se refleja en un incremento del 86 por ciento en los reportes relacionados con la producción y distribución de material de abuso sexual infantil durante el último año.
Por su parte, Mitzi Cuadra, directora operativa de la Asociación Nacional Contra la Trata Humana en la Sociedad (ANTHUS), indicó que la pandemia modificó de forma significativa el perfil de las víctimas atendidas por la organización.
Antes de la emergencia sanitaria, el 70 por ciento de los casos correspondía a mujeres adultas y el 30 por ciento a menores de edad; posteriormente, la proporción se invirtió hasta registrar entre 80 y 90 por ciento de víctimas de entre 13 y 15 años.
Cuadra señaló que alrededor del 60 por ciento de esas adolescentes eran explotadas por sus propias madres, lo que, afirmó, evidencia la necesidad de analizar este fenómeno desde factores sociales, económicos y de género, además de las responsabilidades penales que correspondan en cada caso.
Datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) muestran que en 2019 se registraron 207 víctimas menores de edad por trata de personas, cifra que aumentó a 433 en 2022, lo que representó un incremento superior al 100 por ciento. Durante el año pasado se documentaron 301 casos; sin embargo, especialistas estiman que la cifra negra del delito se ubica entre el 96 y el 99 por ciento.
Las organizaciones también advirtieron que gran parte de los casos de explotación infantil comienza dentro del hogar y posteriormente se traslada al entorno digital. Los tratantes utilizan redes sociales, videojuegos y otras plataformas para establecer contacto con niñas, niños y adolescentes, obtener imágenes íntimas mediante engaños y posteriormente extorsionarlos para exigir dinero o más contenido.
Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, señaló que ocho de cada 10 denuncias por abuso sexual contra menores ocurren en espacios considerados de protección, como los hogares, escuelas, iglesias y centros deportivos.
Asimismo, advirtió que existen casos documentados en los que familiares generan y comercializan material de abuso sexual infantil a través de aplicaciones de mensajería y sitios de la denominada web profunda.
El especialista agregó que la eliminación de este tipo de contenidos en plataformas digitales representa un desafío, ya que con frecuencia los archivos reaparecen con modificaciones que dificultan su detección.
Citó un estudio interno de Meta que encontró que nueve de cada 10 materiales denunciados corresponden a versiones reenviadas o alteradas de un mismo contenido.
Las organizaciones dedicadas a la atención de víctimas señalaron que en México existen pocos refugios especializados para personas sobrevivientes de trata.
Destacaron la necesidad de fortalecer los modelos de atención con acompañamiento psicológico, jurídico y social, así como de garantizar la protección y el desarrollo de proyectos de vida para las víctimas, especialmente cuando se trata de niñas, niños y adolescentes. (Mas).







