El Gobierno federal reconoció finalmente que el derrame que ha afectado amplias zonas del Golfo de México desde febrero tuvo su origen en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Luego de semanas en las que se sostuvo que no existían indicios de fallas en las plataformas petroleras de la región, el grupo interdisciplinario creado para atender la contingencia ambiental admitió que “existe evidencia de un derrame de hidrocarburo en las inmediaciones de la plataforma Abkatún Cantarell”, operada por la empresa estatal. Sin embargo, precisó que aún no se cuenta con una estimación del volumen total del crudo vertido.
Como parte de las primeras medidas, tres funcionarios de la petrolera fueron separados de sus cargos.
De acuerdo con información de fuentes públicas, el buque Árbol Grande, contratado por Pemex para trabajos de reparación en ductos submarinos, permaneció alrededor de 200 horas sobre un oleoducto en operación identificado como Old AK-C, que conecta el campo Cantarell con la terminal marítima de Dos Bocas.
El Gobierno federal indicó que tuvo conocimiento de estos hechos hasta el pasado 3 de abril.






