Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Arranca la batalla electoral
México vivirá en 2027 una de las elecciones más competidas y quizá una de las más rudas entre los partidos de oposición y el oficialismo, pero también una de las de mayor dimensión en la historia electoral del país.
Previo al arranque del proceso, cuyo banderazo se dio ayer en la sede del Instituto Nacional Electoral (INE), las tensiones prevalecieron por la designación del nuevo encargado de la Secretaría Ejecutiva, Roberto Carlos Félix López, cercano a la presidenta del organismo electoral, Guadalupe Taddei.
Este proceso electoral no será un día de campo, como tampoco se espera que lo sea la jornada electoral del próximo 6 de junio.
Los desencuentros entre la oposición y el partido en el poder, lejos de darse en un marco de civilidad, han estado acompañados de acusaciones de ida y vuelta un día sí y el otro también.
Todo hace indicar que la narcopolítica, la violencia y la inseguridad serán algunos de los ejes centrales de la discusión electoral entre actores políticos, dirigentes y candidatos durante este proceso.
La dimensión de la elección es inédita si se considera que el próximo 6 de junio estarán en juego 20 mil 109 cargos de elección popular, entre ellos 500 diputaciones federales y 19 mil 609 cargos locales.
A nivel estatal se renovarán 17 gubernaturas, mil 98 diputaciones locales, 18 mil 57 cargos en ayuntamientos y 437 puestos adicionales, entre presidencias de juntas municipales, sindicaturas y regidurías.
Para los partidos políticos, sin embargo, una de las disputas de mayor importancia será la renovación de la Cámara de Diputados de San Lázaro, cuya nueva composición definirá buena parte del equilibrio político del país rumbo a la sucesión presidencial de 2030.
La elección también tendrá como novedad la participación de Somos y PAZ, los dos nuevos partidos políticos nacionales que se incorporan a la contienda de 2027.
Será, además, una elección costosa con un presupuesto aprobado por el INE de 47 mil 700 millones de pesos para 2027, que incluye recursos para la operación del organismo, la organización de los procesos electorales, y el financiamiento público de los partidos políticos.
Lo ideal sería que las elecciones del próximo año se realizaran en paz y tranquilidad. Sin embargo, el ambiente político que las precede y los antecedentes de los procesos recientes dejan poco espacio para el optimismo.
La batalla electoral apenas comienza.







