Testigo fiel
Por: Jesús Torres
El uso faccioso de la Canaco-Villahermosa
La ahora militante del PVEM, Leidi Susana León Sánchez renunció a la presidencia de la Canaco Servytur Villahermosa, no sin antes poner a disposición de los partidos de oposición las instalaciones del organismo empresarial para la celebración de un encuentro político.
Apadrinada por el hoy aspirante del PVEM a la alcaldía de Centro, Evaristo Hernández Cruz, la ahora Coordinadora de Acción Política permitió, antes de dejar el cargo, que PRI, PRD y Somos México, aunque este último no puede por disposición de la ley electoral, consensuaran una eventual alianza opositora rumbo a la elección de 2027.
Todo ello, pese a que el artículo 4 de la Ley de Cámaras Empresariales establece con claridad que estos organismos deberán abstenerse de realizar actividades de carácter político o religioso.
En vez de representar y defender los intereses del sector productivo, la Canaco Servytur Villahermosa terminó convertida en un espacio donde los partidos de oposición discutieron asuntos de naturaleza político-electoral, ajenos a los objetivos para los que fue creado el organismo del sector privado de Tabasco.
Con la salida de la ahora militante del Partido Verde y aspirante a una diputación local, la Canaco quedó bajo la conducción provisional de un consejo directivo, en tanto se elige a una nueva presidencia.
Como aquí se anticipó, la renuncia de León Sánchez fue consecuencia de la incompatibilidad entre encabezar un organismo empresarial y asumir funciones políticas dentro del Partido Verde, situación que contraviene lo establecido en la Ley de Cámaras Empresariales.
En otras palabras, la hoy expresidenta de la Canaco Servytur Villahermosa utilizó el organismo como un «trampolín político» al asumir la Coordinación de Acción Política del Distrito 10 del PVEM, desde donde perfila su candidatura al Congreso local.
En este espacio se advirtió que, si León Sánchez deseaba incursionar en la política partidista, estaba en todo su derecho. Lo cuestionable era hacerlo mientras presidía una cámara empresarial y utilizar una institución de representación comercial con fines facciosos. Por lo tanto, por congruencia, debía separarse del cargo.
Qué bueno que finalmente lo hizo, gana la Canaco, que tiene la oportunidad de recuperar su carácter empresarial y concentrarse nuevamente en la defensa de los intereses del comercio organizado, sin la contaminación de agendas político-partidistas.







