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Ixtacomitán, violencia y mezquindad

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Ixtacomitán, violencia y mezquindad

Lo ocurrido la noche del lunes, a inicios de esta semana en la ranchería Ixtacomitán, tercera sección en el municipio de Centro, es por demás un hecho lamentable pero que también debe condenarse por varias razones.

El delegado, Ricardo Baeza Camacho fue atacado a balazos mientras circulaba en un pochimóvil sobre la carretera principal, a la altura del campo deportivo.

Por fortuna, esta vez se trató de un suceso que no terminó en tragedia, la víctima sobrevivió con una herida menor en la oreja izquierda.

Que no hubo consecuencias fatales tampoco le resta gravedad al mensaje que deja la violencia cuando irrumpe en la vida diaria de una comunidad, como ocurrió en este caso.

Sin embargo, tan preocupante es el el ataque que perpetraron los delincuentes, como la rapidez con la que algunos actores políticos han intentado manipular el hecho para ajustar cuentas o sembrar sospechas con el fin de involucrar al ayuntamiento de Centro.

La propia alcaldesa, Yolanda Osuna Huerta dejó en claro que no existía antecedente alguno de amenazas contra el delegado ni señales de riesgo que hubieran sido reportadas a la autoridad municipal.

La comunicación con él, así como con el resto de los delegados y delegadas, se mantiene de manera regular, de acuerdo con lo dicho por la presidenta.

En ese sentido, no existe un solo elemento que permita vincular este ataque con decisiones, omisiones o conflictos derivados de la administración municipal.

Al contrario, tal como se ha observado en las transmisiones en vivo que a realizado el delegado municipal a través de sus redes sociales, deja constancia del apoyo que la comunidad ha recibido del ayuntamiento de Centro ante la demanda de servicios.

Luego entonces, pretender lo contrario sin evidencia de por medio, no sería otra cosa que sacar raja política de un lamentable acontecimiento en materia de seguridad.

Es usar la violencia como pretexto para golpear al adversario o construir narrativas de este hecho para la conveniencia de intereses de otro tipo.

Como sucede en este tipo de casos, serán las instancias competentes en materia de seguridad y procuración de justicia la que realicen las investigaciones correspondientes.

Serán ellas, y no las especulaciones en redes sociales, o posicionamientos apresurados, las que esclarezcan quiénes fueron los responsables y cuál fue el móvil de la agresión.

Así las cosas, desviar la atención en estos momentos hacia acusaciones sin sustento solo contribuye a enrarecer el panorama sobre este hecho y lo que es peor erosionar la confianza pública en las autoridades municipales.

En resumidas cuentas, lo de Ixtacomitán, como en otros tantos casos lamentables, merece justicia, claridad y no insinuaciones.

Pero sobre todo, que la discusión se mantenga en el terreno de los hechos, no en el de las conveniencias políticas de quienes buscan llevar agua para su molino en tiempos electorales.