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Primer tropiezo de Sheinbaum

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Primer tropiezo de Sheinbaum

La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum terminó convertida en su primer gran fracaso legislativo. No fue la oposición quien la sepultó políticamente, sino una fractura interna dentro de la propia coalición gobernante.

El rechazo del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) dejó a Morena sin la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.

La votación en la Cámara de Diputados fue contundente, 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, lejos de los 334 votos requeridos para una reforma constitucional.

Más allá del resultado numérico, el episodio exhibe tres problemas políticos del nuevo gobierno, la falta de negociación interna, resistencias dentro de la llamada Cuarta Transformación y un proyecto de reforma que incluso sus aliados consideraron inconveniente para el sistema político.

Desde el inicio de la discusión legislativa quedó claro que la iniciativa no tenía consenso. El PT y el PVEM, aliados electorales de Morena, se desmarcaron de la propuesta al considerar que algunos cambios afectarían la pluralidad política y la representación de partidos minoritarios.

La fractura es significativa porque la coalición oficialista ha funcionado durante años como un bloque disciplinado. Sin embargo, en esta ocasión los partidos aliados marcaron distancia, conscientes de que la reforma podía debilitar su propia supervivencia electoral.

Para Morena fue un golpe político, pues por primera vez desde que la izquierda llegó al poder federal, sus aliados le negaron los votos en una reforma constitucional clave.

Uno de los temas más controvertidos fue la modificación del sistema de diputaciones plurinominales, que buscaba reducir el control de las cúpulas partidistas en su asignación.

La iniciativa proponía además recortar hasta 25 % del financiamiento público para los partidos políticos.

Aunque el argumento oficial era reducir el costo de la democracia, para el PT y el PVEM implicaba debilitar su estructura electoral frente al partido dominante.

La reforma también planteaba reducir el número de senadores y modificar la representación legislativa, lo que generó temor entre los partidos minoritarios por la posible concentración del poder político de Morena.

Tras el fracaso, Morena anunció que intentará rescatar parte de la agenda electoral mediante un Plan B legislativo.

La estrategia consiste en modificar leyes secundarias, lo cual no requiere mayoría calificada, sino únicamente mayoría simple en el Congreso.

Sin embargo, el alcance será menor, porque las reformas constitucionales, como cambios en la representación legislativa o estructura del sistema electoral, ya no podrán concretarse en esta etapa. Pero esa será otra historia.