El presidente de España, Pedro Sanchez, informó que los peritajes para esclarecer cuáles fueron las causas del choque entre dos trenes continúan.
El accidente ha cobrado la vida de al menos 40 personas según los reportes más recientes. España amaneció de luto tras el choque y descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Córdoba, en el accidente ferroviario más grave en el país desde Santiago de Compostela en 2013.
La mañana de este lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ofreció una conferencia de prensa en la que expresó condolencias a las víctimas y prometió una investigación transparente.
“Creo que es un día de dolor para toda España, para todo nuestro país. Nuestro pensamiento está con las víctimas y con sus familiares… con todo el abrazo de la sociedad española en estos momentos que tienen difícil descripción con palabras”, afirmó.
Sánchez destacó la respuesta coordinada de los servicios de emergencia, personal sanitario, Guardia Civil y autoridades locales, y aseguró que el Estado acompañará a los familiares “todo el tiempo que sea necesario”.
“Desde el primer momento, se han activado todos los recursos del Estado, que están trabajando sin descanso y de forma coordinada. Quiero asegurarles que se va a conocer la verdad y se esclarecerán las causas”.
También anunció tres días de luto oficial y pidió a la ciudadanía informarse únicamente por medios y canales oficiales para evitar la propagación de rumores y desinformación.
VAN 40 FALLECIDOS Y CIFRAS EN AUMENTO
Hasta la mañana del lunes se contabilizaron 40 personas que perdieron la vida, aunque no se descarta que la cifra aumente, más de 120 personas heridas, 43 hospitalizadas y al menos 12 en estado grave en unidades de cuidados intensivos, incluidos menores de edad.
El siniestro ocurrió la tarde del domingo 18 de enero, entre las 19:38 y 19:45 horas, en un tramo recto de vía renovado apenas en mayo de 2025 con una inversión cercana a los 700 millones de euros.
De acuerdo con los reportes oficiales, un tren Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid (con cerca de 300 pasajeros) descarriló al ingresar a la estación de Adamuz. Los últimos vagones se salieron de la vía e invadieron el carril contrario.
En ese momento circulaba un tren Alvia de Renfe con destino Madrid–Huelva, que impactó de frente contra los vagones descarrilados. La fuerza del choque expulsó a los primeros carros del Alvia, algunos de los cuales cayeron por un terraplén de cuatro metros.
Entre los fallecidos se encuentra el maquinista del tren de Renfe. Autoridades confirmaron también la muerte de cuatro integrantes de una familia originaria de Punta Umbría, Huelva.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el hecho como “tremendamente extraño”, y afirmó que el tren involucrado había sido revisado apenas tres días antes y no se trataba de una zona de riesgo habitual.
El servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía fue suspendido indefinidamente, mientras continúan los trabajos de rescate, peritaje técnico y retiro de vagones.
El Gobierno habilitó líneas telefónicas de atención a familiares y recibió mensajes de condolencias de líderes internacionales como Emmanuel Macron, Ursula von der Leyen y Giorgia Meloni.
AÚN SIN EXPLICACIÓN
Las causas permanecen bajo investigación por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios y la Guardia Civil. Hasta ahora, las versiones oficiales indican que no se ha detectado exceso de velocidad ni fallas evidentes en el material rodante o en la infraestructura.El propio ministro Puente subrayó que el tren Iryo fue fabricado en 2022 y revisado el 15 de enero, apenas 72 horas antes del accidente.
Sin embargo, en redes sociales se ha cuestionado que la inversión y reparación de vía no fue tan eficiente, pues desde agosto del 2025 se reportó que existían “baches, garrotes, descompensación en la catenaria, etc”. dentro de las vías en las que circulan los trenes.
Mientras los peritajes avanzan, España enfrenta una de sus peores tragedias ferroviarias; ocurrida, paradójicamente, en una vía nueva y en condiciones que, en teoría, debían ser seguras.
(emeequis).








