Inicio Nacional «Terminé casi muerto en las calles»: Profesor de la Ibero Puebla

«Terminé casi muerto en las calles»: Profesor de la Ibero Puebla

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Lenonardo Ariel Escobar Barrios, ciudadano colombiano residente en México y miembro de la Universidad Ibero en Puebla, expuso públicamente las condiciones y las irregularidades que vivió durante los catorce días de desaparición forzada en el estado de Nuevo León.

Su relato, que fue transmitido durante una rueda de prensa por parte de la universidad, expone que durante este tiempo fue expuesto a la supervivencia en las calles, que culminó en un centro de rehabilitación de adicciones.

Escobar Barrios desmintió categóricamente la versión oficial que justificó su privación de la libertad bajo el argumento de un «altercado al orden público», alegando que nunca se presentaron pruebas de dicha acusación.

De acuerdo con su testimonio, todo comenzó con una detención arbitraria que se extendió por tres días, en los que afirma que sus derechos fundamentales fueron sistemáticamente violados.

Durante su reclusión en una celda de Apodaca, Escobar experimentó condiciones inhumanas. «Me tuvieron sin comer bien y tomando agua de un grifo oxidado», denuncia.

Afirma que le fue negado el servicio médico a pesar de necesitarlo, luego de ser, presuntamente golpeado y lesionado.

Por otra parte, las autoridades asentaron en los registros que él se había negado a comunicarse con su familia, lo que prolongó la angustia y la incertidumbre de sus seres queridos, sin embargo, Escobar revela que esto no fue así y en que en realidad nunca se le dio la oportunidad de sostener comunicación.

La situación se agravó tras su liberación. Al intentar regularizar su situación, se le impidió el acceso al aeropuerto de Monterrey.

Despojado de sus pertenencias tras ser víctima de un robo, se vio forzado a sobrevivir en las calles de la ciudad durante días, una experiencia que lo llevó al límite de sus fuerzas físicas y mentales.

Uno de los puntos más graves de su denuncia es la completa invisibilidad de su detención ante los sistemas oficiales: «Nunca aparecí en el Registro Nacional de Detenciones», señala, lo que constituiría una grave omisión que facilita la impunidad y el desamparo de los detenidos.

Su calvario encontró un respiro inesperado cuando una patrulla de un centro de atención a adicciones lo encontró en estado de extrema vulnerabilidad.

«Me recogieron porque me vieron al borde de la muerte», afirma Escobar, aclarando que su ingreso al centro nunca fue voluntario, sino una medida de emergencia para salvar su vida. Fue allí donde, tras recibir agua y cuidados básicos, logró recuperar la conciencia y, progresivamente, la salud.

Más allá de su caso personal, Lenonardo Ariel Escobar extiende su denuncia a una problemática estructural. Como colombiano, recuerda que, aunque no requiere visa para entrar a México, debe llenar un prerregistro migratorio con todos sus datos.

«Somos discriminados», sentencia, sugiriendo que su origen nacional pudo ser un factor en el trato recibido.

El doctor hizo un llamado a que su experiencia no sea vista como un hecho aislado, sino como un reflejo de las vulnerabilidades que enfrentan muchos migrantes en el país.

«Gracias por permitirme dar mi testimonio». Con estas palabras, no solo busca justicia personal, sino también visibilizar las fallas en los protocolos de detención, el acceso a derechos humanos básicos y la protección consular, exigiendo que las autoridades actúen siempre de manera apegada a la ley. (Milenio).