En temporada vacacional el riesgo de sufrir ahogamientos, asfixias, caídas, envenenamiento y quemaduras en el hogar se incrementa, en la mayoría de los casos a causa de descuidos de los padres de familia; no obstante que estos se pueden prevenir, aseguró la Secretaría de Salud.
La dependencia informó que en 2016 fueron atendidos 26 mil 369 urgencias en el Hospital Regional de Alta Especialidad del Niño Dr. Rodolfo Nieto Padrón, de las cuales 3 mil 415 fueron por lesiones en accidentes en viviendas, lo que representa 13 por ciento del total de atenciones. Los menores de 5 años son el grupo más afectado, con 52.7 por ciento.
Ante esta situación, se debe enseñar a los niños de edad escolar nociones básicas de natación, seguridad en el agua y socorrismo; promover la identificación y eliminación de riesgos en el hogar: cerrar aljibes, cisternas, pozos o piletas, con tapa metálica y candado.
Asimismo, se sugiere a padres, madres y cuidadores de niños que adopten conductas seguras, como dormir a los bebés boca arriba, en colchones firmes, en su propia cuna o cama, sin almohadas, peluches o cobijas sueltas.
De igual manera, identificar y eliminar objetos pequeños que pueden pasar por el diámetro de un tubo de papel de baño y que pueden asfixiar a un menor, propiciar que los lactantes “repitan” cuando terminan de alimentarse con leche materna y evitar el uso de andaderas infantiles.
También es fundamental fomentar prácticas saludables, como masticar bien los alimentos e informar a personas adultas mayores del riesgo de comer con dentadura inestable, además de capacitar sobre primeros auxilios a padres de familia y cuidadores.
En cuanto a los adultos mayores, la Secretaria destaca que los principales factores de riesgo de caídas son la falta de agudeza visual, disminución de capacidades físicas, cognitivas y sobre-medicación; condiciones inadecuadas de la vivienda, como escaleras estrechas, superficies resbaladizas, poca iluminación y presencia de alfombras; uso de calzado inadecuado, prendas de vestir sueltas, sillas de ruedas, bastones y andaderas inadecuadas.
En los adolescentes, los principales riesgos son la práctica de actividades o deportes extremos sin equipo de seguridad, así como el consumo de alcohol y de drogas ilícitas, aparte de los envenenamientos o intoxicaciones.
Por ello se pide etiquetar y resguardar los productos tóxicos y medicamentos, cocinar
en lugares ventilados (particularmente al usar carbón o leña), evitar la acumulación de
objetos que sirvan de refugio a animales ponzoñosos y fomentar la instalación de
calentadores de agua fuera de la vivienda.