La presencia de medicamentos falsificados dentro del sistema de salud pública en México ha encendido alertas debido a su impacto en pacientes y al crecimiento de redes ilegales que operan en la distribución de estos productos.
De acuerdo con una investigación de El País, en el territorio mexicano se ha consolidado un ecosistema criminal dedicado a importar, fabricar y comercializar fármacos apócrifos, fenómeno que se ha multiplicado por cinco desde 2018, en paralelo a problemas de desabasto en el sector salud.
Datos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios indican que las denuncias por “medicamentos presuntamente falsificados” pasaron de 45 en 2018 a más de 250 anuales a partir de 2022, mientras que las alertas sanitarias crecieron de dos a más de 30 por año en el mismo periodo.
Uno de los casos más representativos es el del medicamento oncológico Keytruda, utilizado en tratamientos contra el cáncer, del cual se han identificado al menos 17 lotes falsificados en México.
Este fármaco, de alto costo en el mercado legal, también se comercializa en circuitos ilegales a precios considerablemente más bajos, sin garantías de seguridad o eficacia.
La investigación documenta que incluso medicamentos falsos han sido suministrados dentro de hospitales públicos.
Un paciente en Yucatán recibió dosis de este tratamiento con efectos adversos severos, tras lo cual se identificó que los lotes correspondían a productos falsificados previamente alertados por autoridades sanitarias.
Asimismo, se señala que empresas señaladas por vender medicamentos irregulares han logrado contratos con instituciones públicas, lo que ha permitido que estos productos ingresen a cadenas oficiales de suministro.
En total, se identificó que decenas de proveedores con irregularidades han comercializado miles de millones de pesos en medicamentos a instituciones de salud en el país.
El problema también se extiende al mercado informal, en zonas como el barrio de El Santuario, en Guadalajara, operan puntos de venta de medicamentos falsificados, robados o adulterados, los cuales se ofrecen sin receta médica y sin control sanitario.
Especialistas consultados advierten que existen distintos tipos de falsificación, desde productos de contrabando hasta medicamentos caducos reetiquetados o completamente falsos, elaborados con insumos de baja calidad. Además, destacan que los medicamentos de alto costo son particularmente atractivos para estas redes debido a su valor en el mercado.
Finalmente, la investigación advierte que la falta de acciones contundentes y de seguimiento judicial ha limitado el combate a este delito, ya que incluso en operativos donde se han asegurado medicamentos falsificados, no siempre se logran imputaciones por este delito.
Sumado al desabasto y a debilidades institucionales, ha favorecido la expansión de un mercado que representa un riesgo grave para la salud pública. (Mas).






