Testigo fiel
Por: Jesús Torres
La primera piedra… y el aplausómetro
En política, nada es casual. Y mucho menos cuando un acto administrativo se convierte, sin proponérselo oficialmente, en un termómetro de simpatías.
La colocación de la primera piedra del nuevo Centro de Convenciones en el Parque Tabasco fue presentada como lo que es, una obra estratégica para el desarrollo de Villahermosa. Pero también dejó ver algo más, el acomodo de piezas rumbo a la sucesión municipal de 2027.
Durante el evento, el secretario de Obras Públicas del Gobierno de Tabasco, Daniel Arturo Casasús Ruz no sólo habló de concreto, acero y planeación urbana. En su discurso insistió en una narrativa que conecta obra pública con bienestar social, crecimiento económico y visión de largo plazo. Palabras medidas, mensaje institucional… pero con destinatario claro, la ciudadanía del municipio de Centro.
El proyecto no es menor. Un Centro de Convenciones de esta magnitud coloca a Villahermosa en el mapa del turismo de negocios, congresos y exposiciones, una asignatura pendiente desde hace décadas. Implica inversión, empleos, derrama económica y, sobre todo, la posibilidad de que la capital deje de vivir sólo de la administración pública. En términos políticos, es una obra que se presume, se hereda y se cobra.
Y fue ahí donde el acto dejó de ser sólo técnico para convertirse en político.
Cada vez que el titular de Obras Públicas tomaba la palabra, el respaldo del público era evidente. Aplausos prolongados, gestos de aprobación, comentarios en corto. Un “aplausómetro” espontáneo que no pasó desapercibido ni para los asistentes ni para los operadores políticos presentes. En un evento encabezado por el gobernador, el funcionario logró algo poco común, destacar sin desentonar.
En Morena, este tipo de señales cuentan y cuentan mucho. Más aún cuando el secretario es considerado uno de los activos rentables del partido en Centro, no sólo por su cercanía con el gobierno estatal, sino por su perfil técnico, bajo estridencias, y su exposición constante en obras visibles para la ciudadanía.
No habló de aspiraciones. No hizo guiños electorales explícitos. Pero en política, el silencio también comunica.
La lectura es clara, quien construye, se posiciona. Y quien entrega resultados tangibles tiene ventaja en un electorado cansado de promesas abstractas. El Centro de Convenciones no estará listo mañana, pero la narrativa ya empezó a correr hoy. Y en esa narrativa, el secretario aparece como el funcionario que “sí ejecuta”, un capital nada despreciable rumbo al 2027.
Falta tiempo, sí. Pero los aplausos tempranos suelen ser el primer indicador de algo más profundo, el reconocimiento social previo a la competencia interna. En Morena, donde la sucesión en Centro se anticipa competida, cada evento suma o resta.
La primera piedra ya se colocó. El proyecto avanza.
Y algunos, claramente, ya comenzaron a medir fuerzas.






