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La fractura en Campeche rumbo al 2027

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
La fractura en Campeche rumbo al 2027

En los últimos días, el Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en Campeche sufrió una de las tensiones internas más profundas desde que la gobernadora Layda Sansores San Román asumió el poder.

La chispa que detonó el conflicto fue un rubro que se ha convertido en epicentro de discordia política, un empréstito por mil millones de pesos solicitado por el Ejecutivo estatal al Congreso local para hacer frente a recortes presupuestales de 2026.

La gobernadora Sansores solicitó formalmente al Congreso que autorice un crédito millonario a 20 años como parte del paquete económico estatal. Este recurso, según el gobierno, es necesario para solventar obras públicas, infraestructura y compensar recortes en el presupuesto federal.

Sin embargo, 10 de los 16 diputados locales de Morena acusaron a la mandataria de presionarlos para aprobar el empréstito sin un diálogo transparente ni análisis técnico.

Los legisladores disidentes señalaron que se intentó imponer a chaleco la aprobación contra la lógica del debate parlamentario, lo que provocó que rompieran comunicación con la gobernadora y denunciaran “persecución política”.

El presidente de la Mesa Directiva del Congreso, el morenista José Antonio Jiménez Gutiérrez, afirmó que la política debe ejercerse con dignidad y sin subordinación ciega al Ejecutivo. Las acusaciones cruzadas incluyeron señalamientos de hostigamiento y detenciones (o intentos de detención) de legisladores críticos.

La fractura interna en Morena tuvo una consecuencia institucional inmediata, pues Movimiento Ciudadano (MC) obtuvo la Presidencia de la Mesa Directiva del Congreso estatal con el apoyo de algunos morenistas disidentes, así como de otras fuerzas políticas. Paul Arce Ontiveros, diputado de MC, fue electo para presidir la mesa, rompiendo con cuatro años y medio de liderazgo morenista en ese órgano.

Esta decisión, como era de esperarse, evidenció un debilitamiento no sólo de la cohesión interna de Morena, sino también de su capacidad para conducir la agenda legislativa sin depender de aliados externos.

Y por supuesto, el quiebre no es un simple pleito local, tiene implicaciones profundas para la política estatal de cara a 2027, cuando se elegirá al próximo gobernador de Campeche.

En ese sentido, de entrada, el escenario no pinta nada bien para el partido guinda el próximo año.

Movimiento Ciudadano puede posicionarse como el principal beneficiario si mantiene la percepción de fuerza independiente y negociadora, capitalizando el desencanto con la fractura interna de Morena.

Pero además, otras fuerzas políticas tradicionales como el PRI y el PAN también podrían sacar provecho si logran consolidar alianzas frente a un vinotinto debilitado capitalizando la narrativa de pluralidad y diálogo.

En resumidas cuentas, el conflicto sobre el empréstito de mil millones no es solo un debate fiscal local, es un punto de inflexión político que redefine alianzas, fortalezas y debilidades en Campeche rumbo a una elección importante.

El futuro político en aquella entidad dependerá de cómo Morena maneje esta fractura interna y cómo sus competidores aprovechen la oportunidad para reorganizar el mapa político electoral del estado que estará en juego el próximo año.