Una animación de 53 segundos, generada con inteligencia artificial al estilo del estudio japonés Ghibli, ha detonado un intenso debate en redes sociales al retratar los hechos ocurridos en el Rancho Izaguirre, un predio localizado en Teuchitlán, Jalisco, señalado por colectivos de búsqueda como un centro de adiestramiento y exterminio vinculado a un grupo criminal de la región.
La pieza fue difundida por la cuenta @carpetapurpura en la plataforma X y, en pocas horas, alcanzó cerca de medio millón de reproducciones.
En la animación se representan momentos clave del caso, desde la llegada de víctimas con promesas falsas de empleo hasta la irrupción de colectivos de búsqueda, periodistas y peritos forenses en el predio.
Una de las secuencias más comentadas muestra a una madre buscadora llorando mientras revisa un montón de prendas en una habitación de ladrillo, escena inspirada en imágenes reales captadas por medios como Reuters y AFP durante las intervenciones en el sitio.




El video ha generado opiniones divididas. Mientras algunos usuarios destacan su valor para visibilizar el caso y mantenerlo presente en la conversación pública, otros advierten que estilizar visualmente la tragedia podría trivializar el dolor de las víctimas. También han surgido críticas relacionadas con el uso de inteligencia artificial por su consumo energético y su posible impacto ambiental.
La animación coincide con escenas reales documentadas el 20 de marzo, cuando familiares de personas desaparecidas acudieron al Rancho Izaguirre, acompañados por medios de comunicación y resguardados por la Guardia Nacional. Las imágenes muestran a mujeres con camisetas impresas con los rostros de sus hijos exigiendo justicia en las inmediaciones del predio.
El Rancho Izaguirre fue intervenido por primera vez en septiembre de 2024 durante un operativo conjunto entre la Guardia Nacional y la policía estatal, que derivó en un enfrentamiento con presuntos integrantes del crimen organizado. En esa ocasión, diez personas fueron detenidas, dos víctimas de secuestro fueron rescatadas con vida y una tercera falleció.
Meses después, el 5 de marzo de 2025, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco denunció nuevos hallazgos en el sitio, incluyendo ropa, restos óseos calcinados y otros indicios de violencia sistemática. Describieron el lugar como un “campo de adiestramiento y exterminio”, lo que llevó a la Fiscalía General de la República (FGR) a atraer el caso como un asunto de competencia federal.
El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó que el lugar fue utilizado como centro de adiestramiento del crimen organizado, aunque reconoció que también se cometieron asesinatos, particularmente contra personas que se resistieron a ser reclutadas. Según las primeras investigaciones, las víctimas habrían sido captadas mediante engaños y obligadas a participar en actividades ilícitas.
El fiscal general Alejandro Gertz Manero criticó el actuar de la fiscalía estatal de Jalisco, acusándola de negligencia por no resguardar adecuadamente el predio y omitir el reporte de hallazgos clave como cientos de prendas, calzado y restos humanos, que posteriormente fueron recuperados por colectivos ciudadanos.
La representación animada del caso, aunque breve, ha reavivado la discusión sobre las formas de narrar la violencia en México y los límites éticos de su difusión, especialmente en contextos donde las víctimas y sus familias siguen buscando verdad y justicia. (Mas/IA).