Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Cierre de filas en el Tribunal Electoral de Tabasco
El respaldo público y jurídico que la magistrada Enedina Juárez Gómez ha otorgado al presidente del TET, Oswald Lara Borges, ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no es un hecho menor ni fortuito.
Su comparecencia como tercera interesada en el juicio ciudadano SUP-JDC-2517/2025 marca un punto de inflexión en una disputa que, más que jurídica, ha sido política y en el que tendría metidas las menos el presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Efraín Reséndez Bocanegra.
Las acusaciones lanzadas por Margarita Concepción Espinosa Armengol, expresidenta y aún magistrada del TET, sobre quien pesa una observación del OSFE de 34 millones de pesos durante su gestión, buscaban instalar la narrativa de una supuesta violencia institucional y de género al interior del órgano electoral para no rendir cuentas.
Sin embargo, la postura fijada por su homóloga Enedina Juárez Gómez en un documento de 15 cuartillas no solo desmonta esas imputaciones, sino que exhibe, con argumentos y hechos, una cadena de contradicciones, imprecisiones y una preocupante lectura selectiva del derecho.
No es casual que este juicio haya adquirido notoriedad mediática. Diversas fuentes coinciden en que fue la propia Espinosa Armengol quien filtró el caso a la prensa, sobre supuesta violencia de género con la clara intención de erosionar la presidencia de Lara Borges y generar un clima de inestabilidad en el Tribunal. La estrategia, sin embargo, parece haberle salido al revés.
La intervención de la magistrada Enedina Juárez no solo refuerza la posición del actual presidente del TET; también confirma la existencia de una nueva mayoría interna y de un reordenamiento institucional que apunta a cerrar el paso a prácticas que, durante años, convirtieron al Tribunal en un espacio de disputa política y no estrictamente jurisdiccional.
Más allá del fallo que en los próximos días emita la Sala Superior del TEPJF, el daño colateral para Espinosa Armengol ya está a la vista.
La defensa articulada por Enedina Juárez ha servido para evidenciar un conflicto de intereses que la expresidenta pretende mantener, con el presunto respaldo del Tribunal Superior de Justicia de Tabasco, y que hoy se encuentra bajo el escrutinio público.
A este escenario se suma un elemento aún más delicado, esto es, los procedimientos de responsabilidad administrativa iniciados por el Órgano Superior de Fiscalización del Estado (OSFE) por el manejo de los recursos ejercidos en el TET entre 2022 y 2025, periodo en el que Espinosa Armengol estuvo al frente del órgano.
Las recientes multas impuestas por el OSFE, derivadas de su negativa a comparecer y a solventar observaciones a su cuenta pública, abonan a una narrativa que ya no se limita a lo político, sino que roza lo administrativo y lo legal.
Todo indica que el TET atraviesa una etapa de cierre de ciclos. Si la resolución del máximo tribunal electoral confirma esta tendencia, no solo se pondrá fin a un conflicto interno, sino a la utilización del órgano electoral como botín político. Y en tiempos donde la credibilidad institucional es escasa, ese no es un dato menor.






