Testigo fiel
Por: Jesús Torres
EU, ¿un espejo para México?
Aunque se trata de sistemas políticos y electorales distintos, tanto en México, que tendrá elecciones en 2027, como en Estados Unidos, donde ayer se vivió una intensa jornada comicial, las urnas se convierten en un mecanismo para medir el respaldo ciudadano al gobierno en turno.
En EU, el descontento con el presidente Donald Trump, la economía y el costo de vida aparecieron como factores centrales de la contienda para la renovación de la Cámara de Representantes y el Senado así como una treintena de gubernaturas.
En México, las elecciones intermedias del próximo año también pondrán bajo evaluación a la presidenta Claudia Sheinbaum, a Morena y al proyecto político de la Cuarta Transformación.
La pregunta obligada entonces es: ¿hasta dónde el respaldo electoral que llevó a un partido al gobierno se mantiene después de dos o tres años de ejercer el poder?
En nuestro país, los temas económicos, la seguridad, los servicios públicos y los resultados gubernamentales serán asuntos centrales del debate durante las campañas.
Los resultados definirán la nueva correlación de fuerzas en San Lázaro y el mapa político nacional.
Durante la jornada, que tendrá lugar el 6 de junio de 2027, se renovarán diputaciones federales, 17 gubernaturas y miles de cargos locales.
El respaldo o descontento hacia Claudia Sheinbaum será uno de los factores que pueden influir en el comportamiento electoral, aunque no necesariamente determinará todos los resultados.
Morena, por su parte, tendrá que demostrar si conserva su capacidad de convocatoria y movilización después de ocho años de ejercer el poder.
Seguridad, economía, programas sociales, salud, infraestructura y combate a la corrupción serán algunos de los temas sobre los que los ciudadanos podrán hacer una valoración.
Mientras que en EU se disputaron 36 gubernaturas, en México la renovación de los titulares de los ejecutivos en 17 estados representa una batalla estratégica tanto para el oficialismo como para la oposición. De las entidades en juego, 12 están actualmente gobernadas por Morena o sus aliados.
Lo que ocurre en EU permite además observar un fenómeno que también puede presentarse en México, es decir ganar una elección presidencial no garantiza conservar intacto el respaldo ciudadano durante todo el mandato.
Trump llegó a las elecciones intermedias con apenas 38% de aprobación en las primeras encuestas de salida de CBS News y con un electorado marcado por el descontento económico.
En México, Sheinbaum arribará a las urnas con el reto de convertir el respaldo obtenido en las elecciones de 2024 en apoyo electoral para Morena en 2027.
Sin embargo, los resultados no solamente medirán la popularidad de la presidenta, también pondrán sobre la mesa el desempeño de gobernadores, alcaldes, legisladores y estructuras partidistas.
Las elecciones intermedias de EU pueden convertirse en una especie de espejo para México, no porque ambos procesos sean idénticos, sino porque en ambos países los ciudadanos tienen la oportunidad de expresar en las urnas su satisfacción o inconformidad con quienes gobiernan.
Morena no solamente tendrá que defender sus mayorías legislativas y las gubernaturas que gobierna, también deberá demostrar que el proyecto de la Cuarta Transformación mantiene el respaldo popular después de varios años en el poder.
La de 2027 será, pues, más que una disputa por cargos públicos, una medición del respaldo ciudadano a la continuidad del proyecto político iniciado en 2018 y encabezado actualmente por Claudia Sheinbaum.







