El gobierno del presidente Donald Trump suspendió, al menos por el momento, los planes para realizar ataques aéreos estadounidenses contra organizaciones del narcotráfico dentro de territorio mexicano, mientras Washington y la administración de Claudia Sheinbaum mantienen una mayor coordinación en seguridad y avanzan en sus conversaciones comerciales.
De acuerdo con información publicada por Infobae, que retoma un reporte de The New York Times, los proyectos para utilizar ataques aéreos contra los cárteles mexicanos quedaron efectivamente archivados por ahora.
La versión fue atribuida a un funcionario estadounidense, un exfuncionario del Pentágono y dos funcionarios mexicanos conocedores de las conversaciones entre ambos países.
La decisión representa una pausa en una de las posibilidades de intervención directa que habían generado mayor preocupación en México ante la intensificación de la estrategia estadounidense contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico. Sin embargo, no supone que Washington haya abandonado la presión contra los grupos criminales ni las acciones que la administración Trump ha impulsado para combatir sus operaciones y estructuras financieras.
Durante los últimos meses, ambos gobiernos han profundizado su cooperación en seguridad, aunque México ha mantenido como condición el respeto a su soberanía. La administración estadounidense también ha recurrido a la designación de grupos criminales como organizaciones terroristas extranjeras para ampliar las herramientas disponibles contra esas estructuras.
La suspensión de los planes militares ocurre además en momentos en que Washington y el gobierno de Sheinbaum avanzan hacia un posible acuerdo comercial. La relación bilateral combina así negociaciones económicas y cooperación en seguridad con diferencias sobre los mecanismos que Estados Unidos pretende utilizar para combatir a organizaciones criminales que operan desde territorio mexicano.
El cambio respecto de los posibles ataques aéreos contrasta con el discurso que Trump ha mantenido públicamente sobre México y los cárteles. Durante su intervención del 22 de septiembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario estadounidense calificó a México como el epicentro de la violencia relacionada con estas organizaciones, una declaración que también fue reportada por otros medios y agencias internacionales.
En ese mismo discurso, Trump consideró inaceptable la situación en la frontera entre ambos países y planteó que México debía recuperar el control territorial frente a los grupos criminales. Paralelamente, destacó que mantiene una muy buena relación con el gobierno mexicano y reconoció avances en la cooperación bilateral en materia de seguridad.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió posteriormente a los señalamientos y evitó escalar la confrontación con Washington. La mandataria señaló que también podría cuestionar a Estados Unidos por sus niveles de consumo de drogas ilícitas y por la producción de armas que posteriormente llegan a territorio mexicano, pero destacó la relación y el trabajo coordinado que mantienen ambos gobiernos.
La posición del gobierno mexicano ante una posible operación militar estadounidense dentro del país ha sido de rechazo cuando implique una vulneración de la soberanía nacional. Sheinbaum ha insistido en mantener la cooperación con Estados Unidos contra el narcotráfico, pero bajo mecanismos acordados bilateralmente y sin aceptar intervenciones unilaterales en territorio mexicano.
Pese a la suspensión de los planes de ataques aéreos, Washington mantiene una estrategia de presión contra las organizaciones criminales mexicanas. A principios de septiembre, la Embajada estadounidense en México señaló que la administración Trump considera prioritario desmantelar las redes financieras de los cárteles y destacó que la cooperación con el gobierno de Sheinbaum incluye acciones contra drogas, armas, operadores financieros y recursos ilícitos.
La estrategia estadounidense también ha recurrido a la clasificación de organizaciones del narcotráfico como grupos terroristas. De acuerdo con la información retomada por Infobae, México concentra ocho de las organizaciones mexicanas incluidas en las designaciones señaladas en el reporte: el Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo, Cártel del Noreste, Cártel de Juárez, Nueva Familia Michoacana, Cárteles Unidos y Los Viagras.
La pausa en los planes de ataques aéreos reduce, por ahora, la posibilidad de una acción militar directa de Estados Unidos dentro de México, pero se produce en un escenario en el que la administración Trump continúa endureciendo su política contra los cárteles. Al mismo tiempo, los gobiernos de México y Estados Unidos mantienen abiertos sus canales de negociación en seguridad y comercio, dos asuntos que se han convertido en ejes centrales de la relación bilateral. (Mas).







