El Cártel Jalisco Nueva Generación utilizó al menos 200 kilos de explosivos para fabricar el coche bomba que hizo estallar el pasado fin de semana frente a la comandancia de la Policía de Ojocaliente, Zacatecas, informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
La información fue publicada originalmente por el portal El País, que retomó las declaraciones ofrecidas por García Harfuch durante una conferencia realizada este viernes en Zacatecas. El funcionario atribuyó el atentado a la disputa entre células del Cártel Jalisco Nueva Generación y del Cártel de Sinaloa por el control de rutas del narcotráfico.
La detonación de los 200 kilos de explosivos dejó 11 personas heridas y ocasionó daños en 63 viviendas y 15 vehículos, además de afectar las instalaciones de la corporación policial y varias patrullas.
Las imágenes posteriores al atentado mostraron un escenario semejante a una zona de guerra, con automóviles incendiados, paredes derribadas y fragmentos de concreto y metal esparcidos en el lugar.
Hasta el momento fueron detenidos tres presuntos responsables. El primero es Juan Pedro N, señalado como autor directo de la colocación de artefactos explosivos improvisados en la comandancia de Ojocaliente.
Juan Pedro N fue capturado el lunes posterior al ataque. Durante el operativo, las autoridades le aseguraron granadas, municiones, drogas, artefactos ponchallantas y un vehículo.
Posteriormente fueron detenidos Hipólito N y Miguel N durante un operativo conjunto realizado por fuerzas federales y estatales. De acuerdo con García Harfuch, ambos efectuaron tareas de vigilancia para permitir que se concretara la explosión.
Miguel N tenía vigente una orden de aprehensión por homicidio. Tanto él como Hipólito N están relacionados con una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación que opera en Aguascalientes y Zacatecas.
El secretario de Seguridad indicó que continúan las investigaciones para localizar a otros participantes que se encontrarían fuera de Zacatecas.
García Harfuch explicó que en distintas regiones del estado permanece activa una confrontación entre células criminales que pretenden controlar rutas, territorios y otras actividades ilícitas. Esa disputa, señaló, continúa provocando hechos violentos y agresiones contra las autoridades.
El coche bomba de Ojocaliente se produjo después de otros dos ataques con explosivos registrados en la misma región.
El sábado anterior, integrantes de la delincuencia organizada hicieron estallar una motocicleta cerca de Villa García. El ataque dejó heridos a dos elementos de la Policía Estatal.
Previamente, el jueves, delincuentes utilizaron dinamita para atacar patrullas de la Policía Estatal en el municipio de Tabasco, donde otros dos agentes resultaron lesionados.
Ojocaliente, Villa García y Tabasco se encuentran en el sur de Zacatecas y forman parte de la zona limítrofe con Aguascalientes. La sucesión de atentados refleja el avance de una disputa criminal en esa región.
En Zacatecas, la zona metropolitana de la capital y los municipios y caminos que comunican con Aguascalientes, grupos vinculados con el Cártel Jalisco Nueva Generación se enfrentan con la facción del Cártel de Sinaloa dirigida por Ismael Zambada Sicairos, conocido como El Mayito Flaco e hijo de Ismael El Mayo Zambada.
La facción sinaloense tiene el respaldo de Los Cabrera, un clan familiar con presencia y arraigo en Durango y Coahuila.
El atentado se suma a una cadena de hechos delictivos ocurridos durante el último tramo de la administración del gobernador de Zacatecas, David Monreal, integrante de Morena.
A finales de julio fueron abandonados 10 cuerpos en la vía pública, un episodio que recordó los momentos más violentos de la guerra contra el narcotráfico. Entre las víctimas había políticos y funcionarios.
La aparición de esos cuerpos alimentó versiones sobre una presunta colusión de autoridades locales con alguno de los grupos que se disputan el control territorial y criminal de Zacatecas. (Mas).







