Antes de ser sentenciado a cadena perpetua por un tribunal federal de Estados Unidos, Ismael “El Mayo” Zambada García pidió perdón a las personas afectadas por las actividades del Cártel de Sinaloa.
El narcotraficante reconoció su responsabilidad en los crímenes cometidos durante décadas y aseguró que aceptaría el castigo impuesto, además de hacer un llamado para detener la violencia desatada en México después de su captura.
El cofundador del Cártel de Sinaloa compareció este lunes 20 de julio ante la Corte del Distrito Este de Nueva York, donde el juez Brian Cogan lo condenó a permanecer en prisión por el resto de su vida y ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares relacionados con las ganancias obtenidas por la organización criminal.
Zambada García, de 76 años, fue presentado ante el tribunal vestido con un uniforme penitenciario naranja de manga larga y una camisa caqui de manga corta. Compareció sin esposas y con señales visibles de deterioro físico, antes de leer una carta en español en la que se dirigió a las víctimas de sus actividades criminales.
“Asumo la responsabilidad por mi papel en todo esto y pido disculpas a todos los que han sufrido o han sido afectados por mis acciones”, expresó el antiguo dirigente criminal frente al juez, los fiscales, su defensa y las personas presentes en la sala.
Durante su intervención reconoció que no existía una explicación capaz de justificar los delitos cometidos ni una forma de reparar por completo las consecuencias de la violencia generada por el cártel. “No hay justificación para lo que hice. Acepto el castigo que voy a recibir. No hay compensación por ello. Lamento mucho el daño causado”, manifestó.
El narcotraficante aseguró que la violencia había formado parte de su entorno desde la infancia, aunque admitió que esa circunstancia no podía ser utilizada como excusa. Su mensaje se produjo momentos antes de conocer oficialmente una condena que ya era obligatoria como consecuencia de los delitos por los que se declaró culpable.
Además de disculparse, Zambada hizo un llamado para detener la confrontación que mantienen las facciones del Cártel de Sinaloa desde su captura. “La violencia debe acabar en México. Se pierden demasiadas vidas, se destrozan familias, se arrastra a los jóvenes a una vida sin futuro”, señaló.
El antiguo líder criminal también afirmó que nadie ganará esta guerra, en referencia a la disputa entre Los Chapitos y Los Mayos, enfrentamiento que comenzó después de su traslado a Estados Unidos y que ha provocado una prolongada crisis de violencia en Sinaloa.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa contabilizó tres mil 889 personas desaparecidas entre el 1 de septiembre de 2024 y el 21 de junio de 2026. Sin embargo, colectivos de búsqueda consideran que el número real podría ser considerablemente mayor debido a que muchas familias evitan denunciar por miedo a represalias.
María Isabel Cruz Bernal, fundadora del colectivo Sabuesos Guerreras, informó que sus registros ubican entre cinco mil 900 y seis mil desapariciones durante el mismo periodo. La diferencia con las cifras oficiales muestra el impacto que la guerra interna del cártel ha tenido entre la población y las dificultades para documentar todos los casos.
En materia de homicidios dolosos, la Fiscalía estatal registró dos mil 951 asesinatos desde septiembre de 2024 hasta junio de 2026. En contraste, el medio local Noroeste contabilizó tres mil 489 casos durante ese lapso, mientras los enfrentamientos entre grupos criminales continuaron extendiéndose por diferentes municipios.
Ante ese escenario, El Mayo también dirigió un mensaje a los jóvenes para que elijan un camino distinto a la violencia y eviten incorporarse a organizaciones criminales. El llamado fue pronunciado por quien durante décadas encabezó una estructura acusada de traficar drogas, ordenar asesinatos y recurrir a la corrupción para proteger sus operaciones.
Zambada ya había comunicado que aceptaría la cadena perpetua y que no impugnaría la sentencia. Su declaración de culpabilidad permitió evitar un juicio y confirmó que asumiría las consecuencias por los delitos que las autoridades estadounidenses le atribuyeron como dirigente del Cártel de Sinaloa.
El juez Brian Cogan confirmó la prisión de por vida y el decomiso de 15 mil millones de dólares. Debido a los problemas físicos y mentales expuestos por la defensa, también anunció que recomendaría a la Oficina Federal de Prisiones que el sentenciado fuera enviado a un centro con capacidad para proporcionarle atención médica. (Mas).







