Una acusación formal presentada ante la Corte de Nueva York reveló que policías municipales de Culiacán, presuntamente coordinados con sicarios de la facción de Los Chapitos, torturaron y ejecutaron a un informante de la DEA y a varios de sus familiares, pocas horas antes de la renuncia del gobernador Rubén Rocha Moya.
El documento judicial señala que el excomandante de la Policía Municipal, Juan Valenzuela Millán, Juanito, habría jugado un papel central en la logística de este operativo criminal.
La información difundida por el Blog del Narco detalla que Alexander Meza León, quien colaboraba como fuente confidencial de la DEA, fue levantado junto con siete miembros de su familia, incluyendo un menor de 13 años, durante un operativo realizado en octubre de 2023 en el fraccionamiento Bosques del Rey, en Culiacán.
Hasta el momento, las autoridades mexicanas no han emitido un pronunciamiento oficial sobre los hallazgos de la corte estadounidense.
Según la acusación, Juanito no solo facilitó operaciones de tráfico de drogas, sino que empleó recursos de la Policía Municipal para retener y torturar a las víctimas bajo la sospecha de que Meza León proporcionaba información estratégica para desmantelar la estructura de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán.
Este vínculo evidencia una presunta complicidad institucional que permitía a la delincuencia organizada operar dentro de las filas policiales.
Los hechos provocaron una reacción atípica de la Guardia Nacional, cuyos efectivos recorrieron distintas zonas de Sinaloa con altavoces advirtiendo a los captores sobre la liberación inmediata de los secuestrados, emitiendo el mensaje: «Regresen a los seis secuestrados, o se va a inundar de Soldados».
A pesar de este operativo preventivo, entre el 22 y el 24 de octubre, las víctimas fueron ejecutadas y sus cuerpos hallados en Tamazula, Durango, acompañados de narcomensajes que señalaban a la organización criminal responsable.
El caso, inicialmente vinculado a Néstor Isidro Pérez Salas, El Nini, como perpetrador material, escaló ahora al ámbito político de alto nivel.
La acusación en Nueva York incluye al gobernador Rocha Moya y a otros nueve funcionarios y exjefes policiales, bajo cargos de asociación delictuosa y protección institucional, lo que pone en evidencia la profundidad de la infiltración de grupos criminales en las instituciones de seguridad pública estatal.
De acuerdo con los expedientes judiciales, la estructura liderada por Juanito funcionaba como brazo operativo de Los Chapitos, asegurando el control territorial en Culiacán a cambio de beneficios económicos y personales. Esta red habría operado durante meses con absoluta discreción, usando recursos oficiales para garantizar la impunidad de sus actividades ilícitas. (Mas).





