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Centro, liquidez y estabilidad

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Centro, liquidez y estabilidad

Por tercer año consecutivo, el municipio de Centro alcanzó una calificación de “A” con perspectiva estable, acompañada de una evaluación “aa” en su salud contable y económica.

No se trata de un asunto menor pues lo anterior habla del mejor nivel que ha alcanzado el ayuntamiento en más de dos décadas, pero sobre todo, de un indicador que confirma un cambio de rumbo en la administración pública durante el segundo periodo de gobierno de la alcaldesa, Yolanda Osuna Huerta.

Desde el ángulo que se le vea, la clave está en la disciplina que debe existir en el manejo estricto de los recursos públicos.

En otras palabras, cuando se cuenta con un perfil financiero robusto, con liquidez sólida, bajo endeudamiento y capacidad de pago calificada como “aaa”, no solo tranquiliza a los mercados, también libera recursos.

Luego entonces, en simple lógica, cuando un gobierno no está ahogado por la deuda, tiene margen de maniobra para decidir en gastar mejor, invertir más y priorizar lo que realmente impacta en la vida de la gente, sobre todo en la obra pública y el mejoramiento de los servicios.

De no ser así, los dineros de los impuestos de los contribuyentes podrían estarse yendo a los bolsillos de unos cuantos.

Durante años, muchos municipios en México cayeron en la tentación de financiar su operación con créditos de corto plazo, hipotecando su futuro para resolver el presente.

Sin embargo, en el caso de Centro se ha roto con esa lógica. La reducción de su deuda a niveles históricamente bajos, apenas 212.2 millones de pesos, y un servicio que representa solo el 0.6% del gasto total, significa una cosa, que el dinero ya no se va en pagar intereses, sino en atender las demandas más sentidas de la población.

Por ejemplo, el gasto de capital alcanzó el 24.7% del total, una proporción alta que refleja una decisión política clara de las autoridades para poder invertir en infraestructura urbana, mejoramiento de calles, drenaje, alumbrado, espacios públicos, obras que no solo se ven, sino que generan bienestar y actividad económica.

Pero no se trata sólo de gastar más, sino también de recaudar mejor. Esa ha sido también la clave de la actual administración.

El dinamismo en los ingresos propios, impulsado por una mayor eficiencia en el cobro, incluyendo fiscalización de rezagos, nuevos puntos de pago y facilidades digitales, demuestra que el gobierno de Centro también ha sabido fortalecer su base financiera sin recurrir a endeudamiento excesivo.

En términos llanos, cuando un municipio cobra mejor, se supone debe administrar con responsabilidad y evitar el endeudamiento innecesario para tener capacidad de un ahorro que se traduzca en capacidad de inversión. La formula debe ser entonces, finanzas sanas, igual a más obra pública.

En el caso de Centro, parece haber entendido esa lógica, por lo que de mantener la tendencia no solo seguirá mejorando sus indicadores financieros, sino también su infraestructura urbana.

Al final del día, después de todo la mejor calificación no será la que otorgan las agencias, sino la que conceden los ciudadanos cuando ven que el dinero público se transforma en obras que sí sirven.