Un buque vinculado a labores de mantenimiento de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) habría permanecido más de ocho días en la zona donde se originó el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, lo que apunta a la petrolera estatal como posible responsable del desastre ambiental, en contradicción con la versión oficial.
De acuerdo con información publicada por El País, registros públicos ubican a la embarcación “Árbol Grande” anclada entre el 9 y el 16 de febrero sobre un ducto activo que transporta crudo tipo maya, justo en uno de los puntos señalados por el propio Gobierno como origen del vertido que ya afecta más de 600 kilómetros de costa.

Durante ese mismo periodo, Petróleos Mexicanos realizaba trabajos de reparación en el ducto que conecta una plataforma del campo Cantarell con la terminal marítima de Dos Bocas, área en la que se detectó una mancha de hidrocarburo de más de 50 kilómetros cuadrados.
La presencia del buque en esa zona contradice las declaraciones oficiales, que desde el inicio del incidente han negado cualquier fuga o daño en instalaciones de la empresa estatal.
La embarcación “Árbol Grande” pertenece a la empresa Diavaz, contratista de Pemex especializada en mantenimiento de infraestructura petrolera marina, la cual ha obtenido contratos millonarios con la petrolera, incluido uno en 2025 por casi 11 mil millones de pesos para la administración de ductos submarinos.
El punto donde el barco permaneció cerca de 200 horas coincide con el paso de un oleoducto identificado como Old AK C, que conecta la plataforma AKAL-C con Dos Bocas y que ya había registrado un derrame en mayo de 2025.


Pemex no había respondido a los cuestionamientos sobre lo ocurrido en ese ducto durante los días señalados.
Pese a estos hallazgos, autoridades federales y estatales han sostenido que el origen del derrame no está relacionado con instalaciones de Pemex.
Incluso, se ha señalado como posibles causas un vertimiento ilegal desde un buque privado y emanaciones naturales de hidrocarburos conocidas como chapopoteras.
El derrame ha impactado severamente las costas del Golfo de México, desde Tabasco hasta Tamaulipas, afectando ecosistemas marinos y actividades económicas como la pesca y el turismo. Comunidades locales han reportado la aparición de fauna muerta, incluyendo tortugas, peces y delfines.
No obstante, el grupo interdisciplinario encargado de atender la contingencia aseguró en su último informe que “se mantiene el control de la contaminación por hidrocarburos en costas del Golfo de México, reportándose playas limpias como resultado de las acciones coordinadas de atención, contención y saneamiento”, postura que contrasta con las denuncias de habitantes de las zonas afectadas. (Mas).




