El ejército de Israel afirmó haber atacado reuniones de altos cargos iraníes en Teherán como parte de un operativo conjunto con Estados Unidos, elevando la tensión en Medio Oriente y generando represalias con misiles hacia varias capitales del Golfo Pérsico.
De acuerdo con información publicada por CNN con datos de AFP, las fuerzas israelíes señalaron que “el ataque de esta mañana tuvo lugar de forma simultánea en varios lugares de Teherán, donde estaban reunidos altos cargos políticos y de seguridad”, y añadieron que evalúan los resultados de la ofensiva mientras se mantienen en estado de preparación ante una posible ampliación del conflicto.
Medios israelíes reportaron que entre los posibles objetivos figuraban el ayatolá Alí Jamenei y el presidente Masud Pezeshkian.
Una fuente de seguridad israelí declaró que “en la primera oleada, apuntamos a objetivos de alto rango, personas implicadas en los planes destinados a destruir Israel”, sin proporcionar nombres.
Mientras tanto, en el sur de Irán, autoridades locales informaron que al menos 63 alumnas murieron y 92 resultaron heridas tras un ataque con misiles contra una escuela primaria en el condado de Minab, en la provincia de Hormozgán, con personas aún atrapadas bajo los escombros. Como respuesta, misiles iraníes impactaron en Riad, Dubái, Doha y Manama.
Emiratos Árabes Unidos confirmó la muerte de un civil por la caída de restos de proyectiles y calificó los hechos como una “peligrosa escalada”.
En Catar y Kuwait se reportó la intercepción de misiles dirigidos a instalaciones con presencia militar estadounidense.
La crisis provocó la cancelación y suspensión de vuelos en la región; aerolíneas como Air France, KLM, Lufthansa y Qatar Airways anunciaron la interrupción temporal de rutas hacia y desde Tel Aviv, Beirut, Dubái y Doha, y la aerolínea alemana evitará sobrevolar los espacios aéreos de Israel, Líbano, Jordania, Irak e Irán hasta nuevo aviso.
En el plano diplomático, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó la “escalada militar en Oriente Próximo” y llamó a un cese inmediato de las hostilidades.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió a todas las partes “ejercer la máxima moderación”, mientras el primer ministro británico, Keir Starmer, informó que fuerzas y aviones del Reino Unido participan en esfuerzos defensivos coordinados.
El gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, expresó su rechazo a la acción militar unilateral y exigió una desescalada inmediata.
En Teherán y otras ciudades iraníes, explosiones generaron pánico entre la población, con largas filas en gasolineras y desplazamientos hacia otras zonas; escuelas y universidades permanecen cerradas hasta nuevo aviso.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, está vivo —“por lo que yo sé”— y que “casi todos los funcionarios están sanos y salvos”.
Araghchi agregó que Irán atacó bases estadounidenses en defensa propia y reiteró su interés en desescalar la tensión, aunque criticó a Estados Unidos por lanzar el ataque tras la tercera ronda de negociaciones en Ginebra.
El desarrollo de los acontecimientos mantiene en alerta a gobiernos, mercados y población ante el riesgo de una escalada mayor en la región, mientras continúa la evaluación de daños y el número exacto de víctimas de los ataques israelíes aún no se confirma.
Este es el panorama hasta el corte de esta edición sobre los últimos acontecimientos en Irán.






