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El destierro de Adán

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
El destierro de Adán

En política, como en la vida, hay mudanzas que no son logísticas sino simbólicas. Y la que le tocó vivir al senador Adán Augusto López Hernández tras dejar la coordinación de Morena en el Senado dice más de lo que aparenta.

No solo entregó el bastón de mando parlamentario, también le cambiaron la oficina… y el vecindario.

De pronto, el otrora poderoso exsecretario de Gobernación apareció instalado en la zona donde despachan los senadores del PRI. Un traslado físico que huele más a destierro político.

El detalle no pasó desapercibido y quien explotó en redes sociales fue el dirigente nacional del tricolor y senador, Alejandro ‘Alito’ Moreno.

Fiel a su estilo, ‘Alito’ no se anduvo con rodeos y lanzó un reclamo cargado de veneno. “¿Cómo por qué nos pusieron al apestado de vecino? Si ya no quieren al narcosenador… ¡háganse cargo!”, Uff.

Más allá del exabrupto, el mensaje fue claro y contundente, Adán Augusto ya no es bienvenido ni siquiera entre los suyos, y ahora Morena parece no saber dónde acomodarlo.

La escena resulta reveladora. Hace apenas unos meses, López Hernández era uno de los hombres más poderosos del régimen, operador clave de Andrés Manuel López Obrador y aspirante presidencial.

Hoy, su mudanza forzada lo coloca en tierra de nadie, ni liderazgo, ni interlocución privilegiada, ni protección política evidente. Así se ve.

En otras palabras, el denominado equipo rebelde heredado por López Obrador a Claudia Sheinbaum comienza a perder oficinas, espacios y, sobre todo, relevancia.

Pero el reacomodo de fuerzas no sólo se limita al Senado. En la Cámara de Diputados también hubo señales claras.

En el reciente diálogo México–Estados Unidos, donde legisladores de todos los partidos se sentaron con representantes estadounidenses para hablar de seguridad, migración y T-MEC quien brilló por su ausencia fue el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal.

Monreal, es otro de los sobrevivientes del viejo círculo obradorista, al que, por alguna razón, dejaron fuera de una mesa clave en la relación bilateral, justo cuando Morena busca mostrar orden, control y alineación con la nueva presidenta.

Pareciera, y así se observa, que ambas cámaras están en proceso de depuración y que los nombres que cargan desgaste, conflictos o lealtades pasadas comienzan a ser desplazados con sutileza, mientras el nuevo poder consolida su propio bloque.

Vamos, no hace falta expulsar a nadie, basta con cambiarles de oficina o no invitarlos a la reunión.

En política, el poder real no siempre se anuncia. A veces se mide por quién decide dónde te sientas… y a qué mesas ya no te llaman.