Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Guerra sucia contra el TET
En política no existen las casualidades; existen las causalidades. Y lo que hoy ocurre en contra del Tribunal Electoral de Tabasco (TET) responde claramente a una estrategia deliberada, no a un error fortuito ni a un descuido informativo.
Tras un intento fallido por generar una crisis institucional que permitiera desestabilizar al Tribunal Electoral de Tabasco, derrocar a su presidente y cooptar al árbitro electoral, ahora emerge una nueva embestida.
Esta vez, el arma utilizada no es la presión política directa, sino la desinformación, una fake news difundida desde un medio de comunicación y amplificada en redes sociales.
A través del Diario Presente y de su cuenta personal de Facebook, el “reportero” Juan Román Gallegos afirmó, de manera falsa y dolosa, que el Magistrado Presidente del Tribunal Electoral de Tabasco, Oswald Lara Borges, no cuenta con cédula profesional de Maestría ni Doctorado, supuestamente con base en el Registro Nacional de Profesionistas de la Secretaría de Educación Pública.
Cualquier periodista mínimamente serio habría verificado esa información. Bastaba con ingresar al sitio oficial del Registro Nacional de Profesionistas para constatar la verdad.
El resultado es contundente e inobjetable, Oswald Lara Borges sí cuenta con Licenciatura en Derecho (cédula 3719395), Maestría en Derecho Procesal Penal (cédula 08814823) y Doctorado en Derecho Constitucional y Derechos Humanos (cédula 14576963). Más aún, dichas cédulas pueden descargarse en formato PDF por cualquier ciudadano.
Los hechos desmontan por completo la versión difundida. La conclusión es inevitable, Juan Román Gallegos mintió de manera deliberada. Lo que publicó no es información, es desinformación. No es periodismo, es propaganda disfrazada de nota informativa. Y sin credibilidad, no hay periodismo.
Este episodio también deja al descubierto algo más profundo. Para quienes aún niegan, como el Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Tabasco, Carlos Efraín Reséndez Bocanegra, que exista una estrategia de ataque dirigida contra el TET, resulta llamativo que el propio Juan Román Gallegos funja simultáneamente como “reportero”, vocero y defensor de la Magistrada Margarita Concepción Espinosa Armengol, utilizando tanto sus redes sociales como al Diario Presente como plataformas de ataque sistemático.
La pregunta es inevitable: ¿a quién responde realmente Juan Román Gallegos? La respuesta, para muchos, ya es evidente.
Más grave aún es el papel del Diario Presente, que avala y difunde contenidos basados en noticias falsas o Fake News, erosionando su propia credibilidad y contribuyendo a la degradación del ejercicio periodístico en Tabasco. El periodismo exige responsabilidad, rigor y ética. Ojalá el propio medio tenga la voluntad de deslindarse de prácticas tan desleales como peligrosas para la vida institucional.
Todo indica que esta guerra contra el Tribunal Electoral de Tabasco no ha terminado. Está en curso una disputa de fondo, el intento de controlar al árbitro electoral frente a la resistencia de los dos magistrados electorales de reciente designación por el Senado de la República, quienes buscan preservar la autonomía y la independencia judicial.
Lo que está en juego no es un nombre, ni un cargo, ni una cédula profesional. Está en juego la credibilidad de las instituciones y el derecho de la ciudadanía a un árbitro electoral libre de presiones políticas.






