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Alguien tenía que poner en su lugar a Noroña

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Testigo fiel
Por: Jesús Torres
Alguien tenía que poner en su lugar a Noroña

Lo ocurrido en el Senado de la República no fue otra cosa que un episodio más de las bravuconerías del morenista Gerardo Fernández Noroña, sólo que esta vez se topó con el senador y líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien terminó poniéndolo en su lugar. Y vaya de qué manera.

No era la primera vez que Fernández Noroña se pretendía erigir, no como moderador durante la sesión de la permanente en el viejo edificio de Xicoténcatl, sino como cabeza de una facción del partido en el poder.

Los atropellos contra senadores de oposición, como le caracterizó su paso por la mesa directiva del Senado, culminó con el altercado que protagonizó con el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno por no haber respetado acuerdos parlamentarios.

El reclamo de ‘Alito’ Moreno y el valemadrismo de Noroña derivó en lo que todo mundo se enteró, manotazos y empujones que simultáneamente encendió las redes sociales y provocó reacciones de todo tipo, a favor y en contra, aunque la mayor parte aplaudió al campechano.

Ya el morenista se la había hecho una vez al senador del PRI y su bancada durante la sesión de octubre de 2024 cuando le negó la palabra para fijar una postura sobre la Declaratoria Constitucional de la reforma de impugnabilidad a las reformas constitucionales.

Después de aquel altercado en el que estuvieron a punto de llegar a los golpes, una reportera dijo en una conferencia con Moreno Cárdenas que nunca había visto una actitud como la del presidente de la mesa directiva del Senado, en sus 18 años que lleva dándole cobertura al Congreso.

El líder nacional del PRI coincidió también que en sus 30 años que lleva en la política jamás se había visto una postura tan ruin, cobarde y mezquina como la de Fernández Noroña.

Y es que el presidente de la mesa directiva a actuado más como porrista, aplaudidor y merolico de un partido político y no como representante del poder legislativo.

Sus escándalos contra la prensa, la mansión que adquirió con un valor de 12 millones de pesos, sus viajes en primera clase, las vacaciones en el extranjero que contrastan con la austeridad de la 4T y las fotografías que se ha tomado con el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, por quien EU ofrece 50 millones dólares por su captura, no solo ha dejado mal parado a su partido y al gobierno sino que pone bajo riesgo la relación bilateral con el vecino país del norte.

Los agravios de Noroña contra sus adversarios políticos, incluso periodistas y ciudadanos de a pie, no han sido de ahorita, en su historia como legislador existe el registro y está documentado la violencia con que ha actuado en la Cámara de Diputados y ahora en el Senado de la República.

Si alguien tenía que ponerle un alto, ya lo hizo. Bien por Alito Moreno, se ganó las palmas de muchos mexicanos.